Yo te vaya decir algo. En mi vida, me he conseguido con muchos problemas duros, severos, pero he salido adelante por la voluntad y el deseo de triunfar. Cuando se dio el golpe de Estado en el país no estuve viendo qué otros generales me iban a acompañar a defender la Revolución. Yo sólo sabía que lo que estaba haciendo era lo correcto. Pero lo cierto es que, sin yo exigirles nada, se me suman a esta lucha el general Silva Wilfredo, el coronel Virgilio Lameda, luego que arrancamos, se nos unen los oficiales que teníamos bajo nuestro mando, como el teniente coronel Padrino López, y todos los oficiales del batallón Bolívar, además los teniente Borges Clavo y Tineo

Peinado ¡Bueno, vamos a echarle bolas, pero esta vaina va pa’lantel ¡Esto va! Y nos embraguetamos. Hicimos presos a los carajos esos, fuerte.

                                                 Después se metieron en Plaza Altamira. Bueno, preguntaba, acaso

¿no hay quién les quite los carros?, ¿no hay quién les quite los choferes?, ¿no hay quién les quite los cesta ticket? Y decían unos: ¡No,

que eso es un derecho! Decían otros: ¡No se puede!… ¡Qué vaina de

derecho! ¿Acaso eso es un cuartel? ¿Dónde queda ese cuartel llamado Plaza Altamira? ¡Quítale los cestaticket! a esos coños, ¡quítale los

carros! ¡Carro que sale de esa vaina, está decomisado!… No ha habido vaina fácil para mí, pero me le he puesto al frente a las circunstancias y las cosas las he alcanzado por el deseo y la voluntad de triunfar. No

sé, debe ser el deseo de provocar cambios, de hacer cosas, que lo ha llevado a uno a eso… Nunca decir: ¡No vaya llegar, no vaya poder!

Al presidente Chávez le gustaba el siguiente lema, que me hizo repetir en varias oportunidades: “Un general con tropas es un gran comandante, pero un general con tropa y pueblo detrás de él, simplemente es un comandante invencible”

Jorge Luis García Carneiro 

Mayo, 2013

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