7 VINCULACIÓN DE LA CIA CON LOS OFICIALES DE LAS FUERZAS ARMADAS

 

– Una de las grandes preguntas que siempre quedó en el aire, sobre todo para un civil, fue sobre qué necesidad tenían los militares de dar un golpe de Estado a un gobierno militar, con un Presidente que venía de ese sector de la sociedad … ¿Realmente, qué intereses o privilegios cree usted que esos militares defendían?

– Entre ellos, lo que había era unas ansias de poder y de ponerle las manos a lo que para muchos militares del Ejército siempre ha sido una corona: llegar a ser el comandante general del Ejército. Esto era una cultura en el Ejército del pasado antes de Chávez. Llegar a ese cargo era como apoderarse de un botín que le aseguraba la estabilidad económica a su familia, hasta la cuarta generación.

Cuando tú analizas cómo fue en el pasado, la gran mayoría -no todos-, pero la gran mayoría de los excomandantes de fuerza al entregar el cargo se iban del país, a hacer sus vidas en otro lado. De hecho, compraban casas afuera, hadan sus negocios y luego se quedaban viviendo allá. Por esa creencia de que ese cargo era un premio, que cuando se llegue a ese botín será todo tuyo. Pero el comandante presidente Hugo Chávez cambió esa concepción, y nosotros los que 10 apoyamos a él. Por eso, la Fuerza Armada Nacional de ahora tiene otra concepción, otra mentalidad.

Montados en el golpe de Estado estaban, nada más y nada menos, que cuatro generales que se venían peleando ese cargo, es decir, por ver quién conquistaba ese botín. Entre ellos, estaban tres comandantes del Ejército: Lugo Peña, Vásquez Velazco -quería continuar siéndolo-¡Manuel Rosendo y Medina Gómez Los cuatro querían el privilegio de administrar el botín. Por lo tanto, allí no había ningún tipo de ideales, sino más bien, intereses particulares.

– ¿Y usted piensa que la Fuerza Armada Nacional de hoy es distinta a la de ayer? ¿Ha habido cambios en el pensamiento e ideales de la Fuerza Armada Nacional?

– Puedo decirte que sí, porque realmente las hay. Veamos, ¿qué venía pasando aquí anteriormente? Que los Estados Unidos para dominar enviaban sus emisarios a las escuelas de los distintos componentes militares. Los radicaban aquí en el país e iban evaluando desde muy temprano en la carrera militar quiénes podían y debían ser los comandantes de Ejército venezolano del futuro. Desde el grado de subteniente los iban marcando uno por uno: ¡este será el Comandante en Jefe, este el ministro de la Defensa, aquél el comandante de la Fuerza Aérea! Y así sucesivamente.

Déjame ser más explícito con esto, para que la población se entere cómo lo hacían los norteamericanos en el país ¿Cómo era el tratamiento hacia nuestra Fuerza Armada? Primero, montaron en Fuerte Tiuna lo que se llamó el edificio de la Misión Norteamericana. Era un edificio donde no podía entrar nadie. Ni los soldados ni oficiales del Ejército venezolano podían entrar ahí sin autorización previa, sin un protocolo de seguridad. Era peor que entrar a la embajada americana cuando los particulares van a solicitar una visa estadounidense. Eso ocurría en nuestro propio territorio, dentro del propio Fuerte Tiuna. Tenían allí todas sus misiones.

Ellos andaban con carros y placas del Ejército venezolano. Tenían un oficial de enlace por cada Fuerza. En la Comandancia del Ejército había una oficina exclusivamente para el oficial de enlace del Ejército norteamericano. Por lo tanto, en cada oficina había un oficial gringo: uno de la Fuerza Aérea, de la Guardia Nacional, del Ejército y de la Aviación. Además de eso, en las Escuelas de Armas los oficiales instructores eran gringos. El instructor y el que evaluaba los exámenes en la Escuela de Armas, de Infantería, de Artillería, de Comunicaciones, de Blindados, eran gringos. Todos eran gringos. Eso ocurría aquí en nuestro país. Hoy en día, la Escuela de Armas sigue funcionando, pero bajo otra mentalidad y pensamiento: el bolivariano.

Dentro del Ejército no todos los oficiales son de la misma especialidad. Hay unos oficiales que se gradúan especialistas en tanque, como Chávez. Él era tanquista, un experto en el manejo del campo de la guerra, pero con ese tipo de armas. Por ejemplo, yo soy de Infantería, que tiene unas armas especiales, y debe aprenderse dónde ubicarlas en el terreno para sacarle el mayor provecho. Tuve que especializarme en cañones de 106 mm, en morteros de 81 mm, en mortero 60 mm. También me especialicé en la conducción de tropas en el área de combate. El de comunicaciones, se encarga de todo lo relativo al sistema de comunicaciones, el ingeniero de combate es el que se especializa, por ejemplo, en hacer puentes para pasajes rápidos de tropas. Cada quien tiene su especialidad, y en cada una había un oficial estadounidense. Por tanto, los libros con que estudiábamos eran los de la doctrina militar gringa.

Cuando un gobierno extranjero te enseña su doctrina y se le permite colocar al profesorado venezolano a repetirla y ejecutarla, entonces ¿qué es eso? Eso es dominación. Simplemente, les permitimos que nos dominaran, y así lo hicieron los gringos por muchos años en nuestro país: nos dominaron ¿Y cuándo se detuvo eso? Cuando Hugo Chávez llegó al poder.

– ¿Cómo ellos seleccionaban a los oficiales venezolanos para llevarlos a los cursos en los Estados Unidos, a fin de adoctrinarlos?- Los mejores oficiales en grado de subteniente, los que quedaban entre los tres y cuatro primeros en cada una de esas escuelas, se los llevaban becados para Estados Unidos. Por ejemplo, a los mejores tenientes que hadan los cursos para capitán se los llevaban; a los mejores capitanes que hadan cursos avanzados de las diferentes armas, también se los llevaban; al Estado Mayor que cumplía con todos los grados, se lo llevaban.

Suponiendo que el gobierno de los Estados Unidos seleccionaba y becaba un total de 180 oficiales de los diferentes grados, desde subteniente hasta coronel. Entonces, ellos de allí captaban a los que consideraban cumplían con el perfil idóneo para defender sus intereses y no los nacionales. Así los seleccionaban, y los llevaban a formar parte de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, por sus siglas en inglés. Ellos los captaban como agentes de la OA y pasaban a ser su gente encubierta en el país.

– ¿Y a usted la CIA nunca lo promovió para realizar esos cursos?

– ¡No! En primer lugar, porque yo no estaba entre los tres o cuatro primeros de cada curso. Y, en segundo lugar, porque ellos evaluaban la personalidad de cada quien. Es decir, identifican a la persona por sus características: su carácter, templanza, debilidades, entre otros. Eran evaluaciones completas y ellos sabían a quiénes podían dominar y a quiénes no. Por supuesto, yo no era captable porque no cumplía con el perfil que ellos requerían.

Déjame explicarte cómo operaban. Eran tenientes, capitanes, mayores, tenientes coroneles, entre otros, que pasaban información a la CIA. Si sospechaban que algo raro estaba ocurriendo en el ámbito político, económico y militar en nuestro país ellos inmediatamente les enviaban esa novedad. Por lo tanto, eran apátridas. Y entre esos, se encontraban los que estuvieron al frente del golpe de Estado de abril de 2002, es decir, los agentes de la OA en las Fuerzas Armadas nacionales fueron los que dieron el golpe de Estado.

Cuando se analiza el perfil de cada uno de los vinculados al golpe, encuentras que eran oficiales que asistieron o asistían tanto a la Escuela de las Américas como al instituto que ellos tenían en el Ministerio de la Defensa. Yo investigué esa relación y encontré una conexión directa entre ellos, lo que demuestra que el golpe de Estado estaba planeado desde hace mucho tiempo.

Rosendo y el marino Damiani Bustillos, entre otros, estaban totalmente comprados por la CIA, eran los traidores, infiltrados, que Chávez, sin saberlo, los tenía metido a su lado como amigos. Eran sus supuestos compañeros, y Chávez creía en ellos hasta el 11 de abril en la noche. Esta historia no se sabe.

 

– ¿Es por eso que se puede concluir que la CIA, en el gobierno de George Bush, estuvo detrás del golpe de Estado de 2002?

– ¡Así es! La CIA tuvo un papel fundamental en el golpe de Estado contra Hugo Chávez. Ellos diseñaron las estrategias, entre ellas, realizaron el estudio de personalidad en las instancias militares e identificaron a ese grupo de comandantes que para ese entonces ya eran agentes de la CIA. Eran oficiales que venían siendo pagados y ya habían vendido su alma al diablo. En este caso, el diablo era George Bush, el presidente de los Estados Unidos para ese entonces. Por eso y muchas cosas más, el presidente Chávez lo llamaba “El Diablo”. Recuerdo aquella famosa frase que pronunció al inicio de su discurso en la Organización de las Naciones Unidas, ONU: “¡Huele a azufre!”, haciendo alusión que por allí había pasado el diablo Bush.

La CIA detectó las debilidades y fortalezas de esos oficiales, con la finalidad de armar las estrategias que desencadenó los sucesos del 11 de abril de 2002. Y, como parte de esa conspiración, tenían planificado el asesinato de venezolanos de un lado y del otro, para alcanzar sus objetivos: derrocar al Presidente. En total, fueron asesinados 19 personas, para justificar el golpe de Estado.

De este modo, los comandantes captados por la CIA ejercieron influencia sobre el personal subalterno de sus comandos para ejecutar el plan. Y la clave fue el rol de la misión militar norteamericana que estaba ubicada en el Fuerte Tiuna, que tuvo influencia e injerencia en la planificación y ejecución del golpe de Estado, que encabezó el comandante general del Ejército, Efraín Vásquez Velazco.

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