1 CONSTRUYENDO LA CONCIENCIA y EL LIDERAZGO

Mis primeros pasos en la parroquia El Valle

Nací el 8 de febrero de 1952 en la parroquia caraqueña El Valle, en mi casa, con una partera. Yo no fui a ninguna maternidad, ni a ninguna clínica. Fui el sexto de siete hermanos. Mis padres son de la isla de Margarita. Ambos se vinieron a Caracas, producto de que Nueva Esparta era el estado que producía más emigración, por la falta de trabajo. No se conocía ese estado así, como es hoy, que ya tiene una vida propia. Ellos, buscando mejores condiciones, se vinieron a la capital del país, sobre todo para darles educación a sus hijos. En esa parroquia viví mis primeros años de vida.

El 5 de julio de 1975, egresé de la Academia Militar de Venezuela como licenciado en Ciencias y Artes Militares, mención Administración y Contaduría, con el grado de subteniente, en la Promoción Simón Bolívar 11.Continué mi formación académica en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional (laeden), donde obtuve el título de Magíster Scientiarum en Seguridad y Defensa Nacional.

Contraje matrimonio con mi linda esposa, María del Valle de García, conformando una familia integrada por cinco hijos: Jorge Javier, César Alejandro, María Alejandra, María Fernanda y Ender Antonio.

En términos generales, mi infancia se desarrolló en la pobreza. Pero desde el punto de vista de la condición propia de familia, tuve la suerte de contar con unos padres responsables, que nos mandaron a estudiar, que se preocuparon por ver a sus hijos graduarse en la universidad; por darles educación. Quizá no teníamos los bienes de fortuna. Nos daban una arepa y listo, para clases; y mi mamá, dentro de su escasez, a veces, ella misma hacía la ropa y los uniformes.

 Mis hermanos, en orden cronológico, son María Inocencia, Julieta Nora, Ricardo Alfredo, Omaira Margarita, Juan Raúl -luego vendría yo-, y la última es lraima Josefina. Mis tres hermanas mayores estudiaban y eso ayudó a los que veníamos detrás, a estudiar. Les agradezco a ellas, porque estudiaron y aportaron mucho para que los que éramos más pequeños siguieran ese mismo camino. Me motivaron, y de ahí, pues, mi formación.

Mi madre era una mujer del hogar. No tenía otra profesión. Simplemente se dedicó a criar a sus hijos con mucha responsabilidad, con mucho juicio ante la vida; y mi padre, siempre fue aquella persona que tenía, a veces, su propio negocio que manejaba él solo. Lo poquito que ganaba sabía distribuirlo en las necesidades de la familia.

Mis padres jugaron un papel muy importante para nuestra formación personal. Recuerdo que en mi casa estaba terminantemente prohibido jugar barajas, estaban prohibidos los juegos de envite y azar. Nos aconsejaban mucho, de cómo debería ser el comportamiento con los vecinos, con los amigos… En eso consistía fundamentalmente la formación.

Mi madre me sorprendió, para siempre

 

A mi madre le diagnosticaron cáncer y se puso muy enferma. Ella sabía que a pocos días me tocaba ascender a general de División. El día de la ceremonia, en vista de sus condiciones, como estaba enferma, le dije:- Mamá, no vaya para el acto, quédese aquí tranquilita y yo después del acto me vengo para acá, seguro estaré contigo. Entonces, no me dijo nada… Cuando el acto de ascenso terminó, mi sorpresa fue verla en el patio de honor, parada donde estaban los invitados. Ya le quedaba poquito tiempo para morir, apenas dos meses de vida… Me sorprendí, la llamé desde arriba y le pregunté:

 -¿Mira mamá, qué haces tú aquí? Bajé a buscarla, y me dijo:

-Es que quería verte, quería ver tu ascenso.

-Mamá, usted no está en buenas condiciones, si me hubiese dicho, yo la llevo para la tribuna y hubiese visto el acto sentadita…

Ustedes saben lo que es estar tres horas en ese acto, de pie. Sólo lo hizo para verme ascender. Claro, vale; me sorprendió, pero eso me dolió muchísimo.

Chávez en mi memoria

Chávez representó para mí un hermano, fue mi compañero de armas. Vi en él un líder incansable, pensador y estratega, muy meticuloso en lo que hacía. Se dedicó con mucho amor a su patria. Se encargó de recordarnos de dónde venimos como pueblo, en todos los rincones de nuestra patria. En el pueblito más lejano y más allá de nuestras fronteras, nos motivó a conocer el amor y el sentimiento por esta tierra, por nuestros mares, por nuestros ríos, selvas, montañas. Eso él nos lo motivó, nos lo dio a conocer.

Él siempre decía: “para mirar el futuro era necesario conocer el pasado y vivir intensamente el presente.” Fue un estudioso de la historia, que con lucidez narraba cuando tenía oportunidad de hacerlo. Fue un asiduo admirador del padre de la patria: Simón Bolívar, nuestro Libertador. Por eso exigió cambiar en las escuelas de Armas los estudios militares que se impartían por medio de los libros tácticos norteamericanos -los FM- Y desarrollar el nuevo pensamiento militar venezolano.

Cuando estaba en la Academia Militar, escuché el llamado de Chávez a formar parte de la Revolución que vislumbraba para el país. Siendo él, mayor del Ejército, soñaba con esa V República. Aliado de ese grupo de jóvenes militares que lo acompañó inicialmente, avizoraba los cambios que requería esta nación.

En ese tiempo, ocurrió la rebelión popular del 27 de febrero de 1989. Yo veía desde los cuarteles, como esa rebelión, El Caracazo, se puso de manifiesto. Eran tiempos donde no había forma de participación popular; es decir, no había una democracia verdadera. Por el contrario, era una democracia representativa que condujo a una desgracia, pues, realmente se vivía en desgracia. Allí fue masacrado nuestro pueblo. Lamentablemente, fue una rebelión sin el apoyo de las Fuerza Armadas.

Como consecuencia de esa revuelta popular, se planificó y ejecutó el 4 de febrero de 1992 algo muy importante: la rebelión militar, impulsada por hombres jóvenes, ansiosos de ver cambios profundos en el país. Esta acción estuvo comandada por Hugo Chávez, que interpretó esa lucha popular contra la podredumbre política e institucional. Esa acción fue conocida, en lo sucesivo, como 4F.

Ese 4F fue la expresión de rebeldía ante los gobiernos corruptos. Estos oficiales y varios soldados venezolanos se alzaron contra una forma de gobierno que venía dando traspiés, que sumaba cuatro décadas de pura desgracia. Es por ello, que esta fecha representa el germen de la revolución chavista.

Hay que darles siempre honor a esos oficiales jóvenes que acompañaron a Chávez en esa lucha, hoy convertidos en garantes de la continuidad de su legado. Entre ellos, Diosdado Cabello, Arias Cárdenas, Jesús Ortiz Contreras, Darío Arteaga Páez, Ronald Blanco La Cruz, Wilmer Barrientos, Carlos Alcalá, Clíver Alcalá Cordones y muchos otros compañeros que asumieron su responsabilidad y fueron a parar a la cárcel. Luego, vino el levantamiento cívico-militar del 27 de noviembre del mismo año.

En esos dos eventos importantes, el del 4 de febrero y el del 27 de noviembre, yo estuve comandando el Batallón Carabobo, en Fuerte Murachi, en el Teatro de Operaciones N° 1, cumpliendo misiones en los diferentes puestos a lo largo del Alto Apure, frontera con la República de Colombia. Allí permanecí 112 días, precisamente en el momento que sucedieron esos hechos. Yo me incorporé al movimiento de Chávez después de la rebelión.

Una vez que al Comandante Chávez lo apresaron, lo enviaron a la cárcel del Cuartel San Carlos al noroeste de Caracas, y porque iban cientos de personas a visitarlo cada día en ese recinto, lo sacan de allí y 10 mandan a la prisión de Yare, estado Miranda. Estando preso, los políticos de tumo querían convencerlo de aceptar su libertad a cambio de una gobernación. Pero Chávez les dijo que no, que su convicción era otra. Que como hombre, tenía otra visión de la política y el poder. Le habían ofrecido ser candidato para la gobernación del estado Barinas. Prefirió seguir preso y esperar la hora de salir, porque veía que tarde o temprano el pueblo iba a rebelarse nuevamente.

De manera visionaria y de acuerdo con las informaciones que recibía, él veía que el 4F había despertado un tsunami en el pueblo. Por tanto, no estaba dispuesto a aceptar ninguna oferta político-electoral de partidos tradicionales.

En esa época, consideraba que la única opción de impulsar los cambios que el país requería era alcanzando el poder presidencial.

El sábado 26 de marzo de 1994, Chávez sale de la cárcel de Yare, junto a catorce oficiales y suboficiales detenidos el 4F y sometidos a juicio. El presidente Rafael Caldera les otorgó un indulto, que había sido una de sus promesas en la campaña electoral para obtener apoyo popular. Chávez quedó en libertad y ese mismo día el periodista José Vicente Rangel le hizo una entrevista que luego titularía “Vamos a tomar el poder” y entre sus palabras:

Después del por ahora hay el para siempre (…) el para siempre es la continuación de nuestra lucha para tramontar este siglo (…) yo no tengo la menor duda de que la “generación bicentenaria” de venezolanos, que somos la mayoría, vamos a tomar el poder político en Venezuela. Vamos a echar del poder a los que condujeron al país a este drama nacional, a este drama histórico, y vamos a construir un país digno para las generaciones que vienen.

Chávez anunció el nacimiento del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 – MBR 200-, e insistió que tomaría la calle a partir de ese momento, pidiéndole al pueblo ayudarlo a organizar un gran frente nacional para luchar por la transformación estructural del país. Cuatro años más tarde se lanzó como candidato en las elecciones presidenciales celebradas el 6 de diciembre de 1998. Como resultado, quedó electo como Presidente de la República de Venezuela.

Así era Chávez, un hombre luchador, estadista, visionario, que alcanzaba todo 10 que se proponía; cumplía todo lo que prometía Siempre fue un hombre de retos y de compromisos. Siempre fue justo, gozó de liderazgo, porque no era implacable, no era un tipo insistente para buscar maldades. Siempre persiguió la justicia. Era muy sereno, aplomado.

El día de su juramentación, el 2 de febrero de 1999, convocó a la sociedad a realizar una Constituyente, algo que había prometido en la campaña electoral. Y así, dio inicio al proceso de transformación política e institucional que hoy aún tenemos, sostenido gracias a la soberana y hermosa Constitución Bolivariana aprobada por el propio pueblo, el 15 de diciembre de 1999. Es una Constitución inédita, moderna, que pone por delante el derecho y la justicia social de nuestro pueblo.

La oposición política de esos tiempos hizo campaña por el “No” en la consulta que negaba o aprobaba la Constitución, y hoy día, muchos de ellos la toman para manipular y reinterpretar a su manera, a fin de atacar al gobierno revolucionario.

Chávez: Triunfando bajo las tormentas

En los primeros años del gobierno de Hugo Chávez la patria vivió momentos difíciles. Entre los años 2000 Y 2002, él quiso acelerar la Revolución para provocar los cambios necesarios por medio de las leyes habilitantes. No se hicieron esperar las amenazas imperiales, con las réplicas respectivas de los voceros de los partidos y organizaciones sociales opositoras al Gobierno, con mucho apoyo mediático.

Fueron días tormentosos. Reaparecieron los cacerolazos, las guarimbas, las marchas y contramarchas, las manifestaciones y todo 10 que a los opositores se les ocurrió para mancillar la voluntad de nuestra Fuerza Armada Nacional. Empezaron a criticarla, a burlarse de la institucionalidad. Tiraban panfletos ofensivos, provocadores, incluso, llegaron a tirarles pantaletas a los soldados, llamándolos débiles, cobardes. Sin embargo, en un primer momento, la Fuerza Armada Nacional se mantuvo serena y tranquila. A esos opositores que ofendieron a nuestras mujeres, diciéndoles que eran el sexo débil. Sin embargo, hoy les ratificamos que hay mujeres que, inclusive, tienen más cojones que los mismos hombres.

A inicio del 2002, el camino se iba presentando cada día más turbio, más oscuro. Estaba en puerta el golpe de Estado. Ese trabajo opositor sigiloso dentro de las Fuerzas Armadas, hizo ~ellaen varios oficiales. Comenzaron a salir públicamente los golpistas. Inicialmente, apoyando a policías, a funcionarios para llenar de terror y miedo a la población.

Sin embargo, la actitud asumida por Chávez y la mayoría del pueblo fue otra. Sobre todo los más desfavorecidos, los más pobres de la sociedad. Era un pueblo que entendía que los cambios que se estaban impulsando eran por su bienestar, el de las instituciones y el de la patria. Y ante ese comportamiento, poco a poco, cada día, 10 que hada era crecer más el amor por ese líder que estaba decidido a triunfar bajo las tormentas.

Fue así, como comenzó a gestarse -y se dio- el golpe fascista del 11 y 12 de abril de 2002. Pero el pueblo y los militares leales a Chávez 10 regresaron al poder el 13 de abril. No conforme con 10 anterior, los opositores golpistas, siguieron con sus amenazas y promovieron una serie de marchas y un paro cívico el1 de diciembre de ese mismo año 2002. El día 2 se van a un paro petrolero que nunca levantaron, que duró unos 60 días, con consecuencias graves para el país: pérdidas millonarias para nuestra principal industria, la petrolera. En ese caso, hubo escasez de combustible y muchos integrantes de nuestro pueblo cayeron en desgracia, perdieron a sus hijos, se le incendiaron sus casas…

No era nada raro ver que cuando convocaron al paro educativo en esos días, los sacerdotes de los colegios privados les negaron la entrada a sus muchachos porque se sumaron al paro. También, hubo paro bancario: dos horas de trabajo diario. Sobrevino el paro financiero, por medio del cual la banca privada y las empresas comenzaron a llevarse nuestros recursos en dólares al exterior, afectando rápidamente las reservas internacionales. No conforme con eso, el imperio atacó con su poderío mediático y financiero al país.

En esos días de conspiración, ocurrió un hecho concreto en la Plaza Altamira, municipio Chacao, estado Miranda, donde estaba instalado un grupo de militares alzados contra el Gobierno. Los conspiradores se trajeron de Portugal a un sujeto con fuertes desequilibrios mentales, Joao de Gouveia, para provocar una tragedia en esa plaza donde había un grupo de manifestantes oposito~. Ellos provocaron una masacre donde tres personas resultaron muertas – una niña, un joven y un señor- y hubo veintiocho heridos, aproximadamente. Lo hicieron con el fin de acusar al gobierno revolucionario de esos muertos y heridos. Fue un día de terror.

A ese grupo de oficiales alzados también se les ocurrió declarar a la Plaza Altamira como zona liberada, con el apoyo de su gobernador, Enrique Mendoza, y del alcalde del municipio, Leopoldo López, arduos opositores al gobierno. Desde allí, se hadan llamados públicos a oficiales activos de la Fuerza Armada Nacional para que se sumaran al golpe de Estado que estaba en marcha, apenas a siete meses del golpe de abril de ese año, y desconocer la autoridad del Comandante presidente.

 Se logró salir de ese escenario después de movilizar el barco petrolero Pilín León. Carlos Ortega, uno de los líderes del sabotaje petrolero, tuvo la osadía de admitir públicamente que el paro se les había escapado de las manos. Fueron tantas las cosas que enfrentó el Comandante Chávez. Dificultades imposibles de olvidar. También, cómo olvidar a los que perdieron sus vidas en Puente Llaguno, en las calles de Caracas, cómo olvidarlos. Así fue la tormenta que generaron los opositores, contrarrevolucionarios, la alta burguesía y el imperio al país. y ante todas esas adversidades, él se impuso y por eso hoy lo recordamos como “el hombre de las dificultades”.

Ese Comandante Presidente, junto a su pueblo y los que lo seguíamos, estuvimos decididos a triunfar. Con ese timonel, con la seguridad que nos impregnaba a pesar de las tormentas, sabíamos que íbamos para puerto seguro, atentos pero seguros del rumbo, de los destinos de la patria, guiados por Dios y por los principios de nuestro padre Libertador: Simón Bolívar.

 El 7 de octubre de 2012, previo a su muerte, ocurrida el 5 de marzo de 2013, Chávez obtuvo una victoria electoral contundente que lo reeligió por tercera vez. También, el 16 de diciembre de 2013 los candidatos de la Revolución obtuvimos 20 gobernaciones de las 23 que estaban en disputa ese día En esas elecciones quedé reelecto como gobernador del estado Vargas.

En el período que Chávez estuvo, físicamente, al frente de la Revolución, recuperó la independencia política perdida. Eso le permitió el grado de libertad política y económica que no gozaron los gobiernos anteriores. Volvimos a ser dueños de nuestras propias decisiones y luego nos fuimos en búsqueda de la independencia económica. Hoy, manejamos nuestros recursos petroleros y estratégicos de manera soberana. Nosotros mismos estamos labrando nuestro propio destino. Es la independencia, uno de los logros más importantes de la revolución bolivariana. Por eso Chávez en sus palabras del ocho de diciembre de 2012, dijo:

Hoy sí tenemos patria y es la tuya Bolívar, es la que tú comenzaste a labrar, a labrar junto a millones de hombres y mujeres hace 200 años y antes habían comenzado también a labrarla, hoyes Día de Guaicaipuro, nuestros hermanos aborígenes en su lucha, en su resistencia, 500 años de lucha. Hoy, por fin, después de tanta lucha tenemos Patria a la cual seguir haciendo el sacrificio, (…)

 (… ) Sea como sea y con esto termino, hoy tenemos Patria, que nadie se equivoque. Hoy tenemos Pueblo, que nadie se equivoque.

Hoy estamos conscientes de las dificultades y amenazas que acechan a esta revolución. El enemigo seguirá atacando y estará pendiente de nuestras acciones. Andarán recorriendo el mundo pidiendo amnistía general para los asesinos de Puente Llaguno, para los que destruyeron la principal industria del país y para los que secuestraron al presidente Chávez. Seguirán manipulando la verdad para tapar sus fatídicos errores. Esa son las condiciones que ellos plantean para ir a un diálogo nacional ¡Vaya consideración!

 Pero ese pueblo chavista ahora es cuando nos pide más Revolución y ahí es cuando debemos tener la entereza y la fuerza para seguir en ese rumbo. Por eso, es fundamental recordar a Chávez siempre, su legado, sus ideales. El 6 de julio de 2013, propuse nombrarlo como prócer de la Patria en un acto público’. Hay que trabajar para eso.

Hay muchos jóvenes, que hoy tienen entre 18 y 22 años, que si analizamos los hechos de 2002,apenas tenían entre cuatro y ocho años, eran muy niños, de seguro no comprenden el trasfondo de lo que ocurría en ese tiempo y se la pasan protestando, guarimbeando, en defensa de los intereses extranjeros.

 Por eso, es bueno seguir recordándole a la población venezolana lo que Chávez entendía por Patria. Sobre todo, enseñarles a los más jóvenes, cómo él veía a Venezuela en esa Patria libre, que es la que soñaron nuestros libertadores, la misma que aún soñamos los revolucionarios del siglo XXI; que se traduce, por ejemplo, en recuperar y poner a producir las tierras que estaban en manos de oligarcas, de los burgueses.

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