3 ACONTECIMIENTOS DEL 11A

La marcha desviada

 

 

El jueves 11 de abril de 2002, el país estaba a la expectativa de lo que podría ocurrir con la convocatoria de la marcha de la oposición hasta la sede de Pdvsa, en Chuao, estado Miranda ¿Con el desvío de la marcha opositora hada Miraflores, no evidenció que existían los indicios suficientes para gestarse un golpe de Estado en Venezuela?

– Claro. El día jueves 11 de abril, como a las 10:00 am, me dirijo a la oficina del general en jefe Lucas Rincón Romero. Allí estaban presentes José Vicente Rangel, ministro de la Defensa de ese entonces, y parte del Alto Mando Militar. Entre ellos, el Comandante general del Ejército, general Efrain Vásquez Ve1azco. Estábamos coordinando tareas y haciéndole seguimiento a las acciones que trasmitían los medios de comunicación social. Y a eso de las 11:00am, transmitieron que la manifestación convocada hasta Pdvsa-Chuao iba a dirigirse hacia Miraflores.

Esa decisión opositora violaba los dispositivos de seguridad acordados días previos a la marcha por todos los organismos de seguridad civil y militar del Estado. Casi de inmediato, comienzan a transmitir en un canal el discurso de un opositor en la marcha donde sostiene que supuestamente al Presidente lo tenían preso en Fuerte Tiuna, con la intención de generar zozobra al conjunto de personas que estaba en la marcha. Les estaba dando ánimos insurreccionales.

Eso hace que José Vicente Rangel manifieste: 11 ahora estos se volvieron locos”. Preocupado ante los hechos, solicita que le comuniquen con los dirigentes convocantes a la marcha, incluso, con los propietarios de algunos de los medios de comunicación privados. Así, se logra comunicar con Marcel Granier del Canal 2, RCTV, Y le insiste en su intervención y coordinación con los líderes opositores para que la marcha no se desvíe, según lo acordado, se detenga y no vaya a Miraflores. Asimismo, le manifiesta su preocupación por lo que pudiera ocurrir y le dice: “es un gravísimo error dirigir la marcha hacia allá”. Siguieron conversando y pude inferir que la respuesta de Marcel Granier era que iba a hacer todo lo posible para desviar la marcha. Inmediatamente, Rangel se comunicó con Alberto Federico Ravel de Globovisión, y la conversación se realizó en los mismos términos y resultados.

Ese mismo día jueves 11 de abril, en horas de la tarde, Chávez tema planificado un viaje a Costa Rica.

 

Frialdad del comandante general del Ejército

 

– ¿Cómo veía usted la reacción del comandante general del Ejército en ese momento?

– En realidad, había sospecha de él. Sin embargo, la reacción ante el desvío de la marcha opositora hacia Miraflores generó un ambiente de preocupación general entre los presentes que le permitió disimular sus ocultas intenciones. Realmente fue frío, al igual que todos los allí reunidos, lo veía también preocupado, por lo que no levantaba fuertes sospechas en un primer momento.

Pero, en ese ínterin, el general Lucas Rincón se me acerca y me dice que Chávez le había ordenado no perderlo de vista, que estuviera atento a todos sus pasos, no dejarlo sólo en ningún momento. Por tanto, en otros niveles ya se tenía duda sobre su comportamiento.

 

 

 

El general Vásquez Velazco se escondió en el baño

 

Ante los hechos que acontecían, el Alto Mando Militar coordina una serie de estrategias a seguir. Entre ellas, grabar un mensaje institucional de las Fuerzas Armadas para generar tranquilidad en la población.

Salimos de la oficina donde nos encontrábamos para dirigimos a una sala de televisión ubicada en el Ministerio de la Defensa.

Allí ocurre un hecho importante, que evidencia que Vásquez Velazco estaba involucrado en lo que estaba sucediendo. Cuando llegamos a la sala de televisión, nos dimos cuenta que faltaba él, se había quedado afuera. Salimos a buscarlo y no lo encontramos.

Duramos varios minutos en eso y nada que aparecía, y a ninguno de los presentes le había dicho dónde iba a estar. Sabíamos que él no estaba presto a realizar el pronunciamiento, y esa declaración debía ser conjunta, porque no se quería mostrar ante el país unas Fuerzas Armadas desunida en ese momento tan transcendental. Por eso, lo buscamos y nada que aparecía.

De pronto, sale del baño, y hace como que si estaba haciendo sus necesidades, pero realmente él no quería estar presente en esa declaración, porque los que estaban al frente del golpe de Estado lo iban a acusar de traidor. Con esa acción, ratifica la duda que de él se tenía.

A las 2:15 pm saldrían en cadena nacional de radio y televisión el general Lucas Rincón, inspector de las Fuerzas Armadas, junto al Alto Mando Militar, para desmentir los rumores e informarle al país que sólo existían algunos focos de violencia, que ningún oficial había renunciado y que Chávez estaba en su despacho:

Se ha comentado que el señor Presidente de la República se encuentra detenido en Fuerte Tiuna o en Miraflores. Lo desmiento categóricamente… Llamamos al pueblo venezolano a mantener la calma, al ejercicio de un ejemplar civismo y a rechazar toda incitación a la violencia, al desorden y a la anarquía.

Yo participé en esas declaraciones. Después del pronunciamiento oficial, me marché a cumplir     con mis funciones. Bueno, de allí no supe más nada de él hasta horas de la noche que me mandó a llamar a la Comandancia General del Ejército.

 

foto2

Foto 11 de abril a las 2 y 15 minutos. Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=ITSMHRWW9Cg

 

El alerta del general Wilfredo Silva

 

 

Cuenta el general de Brigada del Ejército, Wilfredo Ramón Silva -que encabezaba la 31 Brigada, adscrita a la Tercera División de Infantería que yo comandaba, y a la vez, Comandante de del Grupo de Tareas Conjunta No. 3, que en la mañana del 11 de abril ya él tenía la sospecha de la existencia de una avanzada golpistas.

Siguiendo mis instrucciones, a las 9:00 am él ordena preparar los camiones y las tropas. Eran unos dos mil 500 soldados, aproximadamente. Los estaba dejando atentos ante un posible evento extraordinario, esperando la orden de salir a la calle a contrarrestar los imprevistos, los desórdenes que podrían suceder, dada la convocatoria de la oposición a la marcha, tomando como referencia los hechos que venían ocurriendo en las calles de Caracas desde el 9 de abril. Además, por el pronunciamiento en televisión del general González González efectuado la noche anterior, que manifestó estar dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias.

De pronto, se le acerca un coronel adscrito a inteligencia del Ejército, enviado por el comandante general del Ejército para conocer los movimientos que estaba haciendo y sobre quién estaba coordinando la posible salida de los tanques. Ante la pregunta, Silva le respondió que estaba alerta por si ordenaban la aplicación del Plan Ávila. De inmediato, el coronel marca un teléfono y le pasa a Efraín Vásquez Velazco. El diálogo fue el siguiente:

Silva, ¿quién ordenó que las tropas estuvieran alerta? Estoy haciendo lo que todo comandante debe hacer ante cualquier eventualidad como la vivida en este momento: estar preparado por si nos mandan a resguardar los puntos neurálgicos de la ciudad, incluso, el Palacio de Miraflores” – respondió.

No, Silva. Te ordeno que mandes a guardar todo. Diles a los soldados que guarden los equipos y los tanques. La orden es no sacar tropas a la calle. De todas maneras, te invito a una reunión de generales a las 2:00 pm que se celebrará en la Comandancia General del Ejército.

Okey, mi general”,  respondió.

Al dejar de hablar con el general Vásquez Velazco, inmediatamente decide llamarme. Yo era su jefe inmediato. Le ordeno que no cumpla cabalmente esa orden. Coordinamos para que, en vez de tener los camiones preparados en los espacios centrales de Fuerte Tiuna, los llevaran a los talleres, y con respecto a los soldados, los movilizara a los dormitorios, en donde no se vieran, pero que permanecieran atentos ante algún llamado.

A las 2:00 pm, Silva se fue a la reunión en la comandancia, a realizarse en la confortable oficina del inspector del Ejército, general José Félix Ruiz Guzmán. Cuando llega, lo reciben los generales Andrés Verde González, director de la Academia, y el general González Guzmán, comandante Aéreo del Ejército. Lo llevan directamente a un mueble donde lo sientan, justo al frente de un televisor, y le piden ver lo que estaban transmitiendo los medios de comunicación privados en ese momento.

Silva, ¿está viendo esa marcha?

Sí, mi general.

Chávez perdió el control del país. Cuidado con sacar las tropas a las calles.

La advertencia de Verde González no lo asustó. Silva luego cuenta que en ese momento yo lo llamé. Que se paró del mueble y se dirigió a solas a responder la llamada. Todos se quedaron callados y estuvieron atentos…

 

 

 

 

 

 

 

Le ordeno al general Silva que salga de la reunión

 

 

¿Después que sale de la oficina del general Lucas Rincón Romero, qué hizo? ¿Hacia dónde se dirigió?

– Después que salgo de la oficina del general Lucas Rincón, fui a mi despacho en la Tercera División de Infantería. En ese momento, se celebraba la reunión de los oficiales del Ejército, donde estaba el general Silva.

Lo primero que hice al llegar a mi despacho fue llamar a Silva. Me responde y le pregunto dónde estaba. Me informa sobre la gravedad de la situación, pues no le había gustado 10 que discutía en esa reunión, porque, incluso, se hablaba de algo que ocurriría después que el Presidente se fuera de viaje a Costa Rica. Estamos hablando de las 2:30 pm, aproximadamente.

Cuando termina de explicarme, le insisto: ¡Silva, sal de esa reunión, parece que hay montado un golpe de Estado!

Me cuelga y vuelve a la reunión.

¿Quién te está llamando, el general en jefe o el Comandante en Jefe?, le preguntó Vásquez Velazco.

Con astucia responde que era su Comandante en Jefe­ Chávez-. Me imagino que de lo contrario le habrían impedido retirarse. Solicita permiso para retirarse, argumentando que tenía que irse de manera urgente, porque lo estaba esperando el Comandante en Jefe.

Está bien Silva, preséntate ante tu Comandante en Jefe. Pero, recuerda que el Presidente perdió el control del país y ya se va.

Las palabras del general Vásquez Velazco no perturbaron a Silva, que salió de allí, sin titubear, para ponerse a mi orden de manera inmediata.

Entonces, coordinamos para encontrarnos en el Batallón Ayala lo más pronto posible.

Cuando nos encontramos, Silva me cuenta que estaban insistiéndole a plegarse al golpismo por medio de la manipulación, pero se opuso. Ante esta situación, le manifesté que las cosas no se veían bien y le exhorté a actuar de una vez. Acordamos alertar a todas las unidades sobre lo que estaba sucediendo y lo que vendría.

 

 

La toma de las alcabalas 1, 3 Y 5

 

 

A pocos minutos, como a eso de las 2:40 pm, me informan sobre la toma arbitraria de la alcabala 1, ubicada en los Próceres, por parte de la Compañía de Seguridad del Ipsfa; también la toma de la alcabala 3, ubicada en la salida de Fuerte Tiuna hacia la carretera Panamericana, por efectivos pertenecientes al Batallón José Trinidad Morán; y la número 5, ubicada por la bajada de Tazón, por un capitán de la Compañía de Sanidad.

Al momento de recibir esa información ya me dirigía al patio de formación a encontrarme con todas las tropas disponibles de la GTC Bolívar. De pronto, se me acerca el general Melvin López Hidalgo y me plantea la novedad que estaba ocurriendo en la alcabala 5, señalando que como a las 2:00 pm había visto varios soldados del Ejército tomando la alcabala a la fuerza y obstruyendo la circulación automotriz con varias gandolas, entre ellas una de gas butano inflamable. Me dijo que se encargaría de controlar esa alcabala, y así fue. Logró controlar la situación dos horas y media después, a las 5:00 pm, aproximadamente.

A las 3:00 pm, me llega la información de máquinas de construcción y vehículos pesados atravesados en la alcabala 1 de Los Próceres. Paralelo a esto, me informan que la Policía del municipio Chacao y el general Martínez Vidal, comandante Logístico del Ejército, uno de los planificadores del golpe de Estado, tomaron parte del personal del Batallón Trinidad Morán y le dieron la orden de trancar la autopista Regional del Centro, específicamente, por la bajada de Tazón, congestionándola y obligando que la circulación de vehículos de todo tipo se desviara hacia el Fuerte Tiuna.

De esa forma, congestionaron toda la parte interna del Fuerte Tiuna, porque metieron gandolas, camiones .pesados, autobuses, carros livianos, camionetas, en fin, todo tipo de vehículo. Eso fue realmente un congestiona miento considerable.

Eso era parte del plan previsto por los golpistas, en este caso liderado por el general Martínez Vidal, resultando esta acción otro de los indicios de que se estaba fraguando un golpe de Estado. Este general, como comandante Logístico del Ejército, tenía a su cargo cinco batallones más, que después nos enteramos que no se plegaron al golpismo y felizmente mantuvieron el respeto a los principios y preceptos constitucionales.

Ante el fuerte congestionamiento vehicular en el Fuerte Tiuna, tomé acciones para tratar de desviar parte de ese tráfico hacia la alcabala 2, para que salieran por El Valle. Así se pudo despejar el área, agilizar la circulación de los vehículos y tener controlada una vía, por si era necesario movilizar los tanques hacia el lugar que se me indicara.

Estaba tomando las previsiones posibles. De hecho, ya tenía enfilada una columna de vehículos blindados del Fuerte Guaicaipuro para salir hacia la alcabala 3, que es la puerta que da hacia la carretera Panamericana, y así poder despejar y tomar las vías, por si alguna orden venía, tener la facilidad de salir. De igual manera, enfilé un grupo de vehículos del Fuerte Guaicaipuro que bajaría por Tazón hacia el Fuerte Tiuna, con la finalidad de dar apoyo complementario a las otras armas pesadas.

De pronto, recibo una llamada del general López Hidalgo y me pregunta si ese grupo de vehículos eran tropas leales, y le informo que sí, que eran del 314 Grupo de Artillería de Campaña Ayacucho, preparadas como reserva del Plan Ávila. Así, pues, él los recibió por esa salida del Fuerte Tiuna que da hacia el peaje de Tazón y los acompañó hasta el fuerte, aproximadamente a las 6:20pm.

 

 

 

Reunión entre el comandante general del Ejército

y los comandantes de la Escuela Superior del Ejército

 

Faltando pocos minutos para las 3:00 pm, también me informan que el general Vásquez Velazco sostenía una reunión con un grupo de generales alineados con el golpe en el Comando de las Escuelas del Ejército, por supuesto, a puerta cerrada. Allí estaban planificando algo. Eran parte de los oficiales que previamente se habían reunido con el general Wilfredo Silva, y entre ellos se encontraba el comandante de esas escuelas.

Cabe destacar, que este comandante tenía bajo su responsabilidad todas las escuelas que están haciendo curso: en la Escuela de Infantería había más de cuarenta capitanes haciendo curso; en la Escuela Superior había más de sesenta tenientes coroneles y mayores; y de la misma forma, en la Escuela Técnica también estaban haciendo curso. Por esa razón, meten a todos esos oficiales en el Comando de las Escuelas y le explican que iban a hacer un pronunciamiento.

Todos esos acontecimientos son considerados elementos importantes y me evidenciaban que estábamos ante la presencia de una conspiración militar y golpista. En ese momento, todavía no había ningún muerto. Ya eran las 3:00 pm, aproximadamente. La movilización desviada por la oposición desde Pdvsa-Chuao hacia Miraflores estaba próxima al centro de Caracas, ya había entrado a la Avenida Bolívar. Por supuesto, sin estar encabezada por ninguno de los líderes de la oposición que desviaron la marcha. Mandaron a la población civil hacia el enfrentamiento pueblo contra pueblo.

En Miraflores se encontraban los seguidores del Gobierno, dispuestos a defender su Revolución. Incluso, venía bajando pueblo revolucionario desde las avenidas Sucre y San Martín. Esto casi que coincidió con la toma arbitraria de las alcabalas de Fuerte Tiuna. Fue una toma con un fin conspirativo, más allá de su una simple obstaculización.

El ritmo como venían dándose las cosas, como estaban precipitándose de manera agresiva los hechos en el centro de Caracas, junto a las novedades ocurridas en el Fuerte Tiuna, me permitieron inferir que existía una vinculación entre ambas cosas. Que por supuesto estaba montado un golpe de Estado con presencia militar. Eso era evidente. De hecho, esto obligó a Chávez a suspender su viaje a Costa Rica.

Los principales canales de televisión privados estaban desplegados en la mayoría de los cuarteles para cubrir las distintas declaraciones que los golpistas tenían planificado realizar. Había una confabulación abierta entre medios de comunicación privados y militares golpistas. Donde ellos estaban había una cámara cubriéndolos con el apoyo de microondas y de satélites para salir al aire. Incluso, aun estando Chávez en Miraflores había la orden de que ninguno de los periodistas debía cubrir sus declaraciones.

Eso me obligó a ejercer un rol más activo y decidido ante las circunstancias. Así que cumplí con mis funciones y deberes, y con base en mi conciencia. Apelé a varias estrategias decisivas para el momento. Entre ellas, tomé los 45 tanques con que cuenta el Batallón Ayala y los llevé para el parque del Batallón de Infantería Bolívar. Allí, me encontré con el general Wilfredo Silva y con el coronel Virgilio Lameda. Eran ya pasadas las tres de la tarde.

Le di una serie de instrucciones al comandante del batallón Ayala, Cepeda Báez, y lo sentí muy timorato para el cumplimiento de la orden. Ponía muchas excusas a todo lo que le decía. Realmente lo vi guabinoso. Entonces, le dije al general Wilfredo Silva:

Mira, quiero que seas tú el que me lleve la columna de tanques de apoyo a Miraflores cuando te dé la orden. He visto dudas en el cumplimiento de esa orden por parte del comandante Cepeda Báez. Obsérvalo, tenlo  de cerca, pero tú comanda la columna de tanques.

Estaba tomando todas las acciones y previsiones para efectivamente activar el Plan Ávila, cuando se me lo ordenara.

 

 

El presidente Chávez se pronuncia, pero fue saboteada la señal

 

 

La situación se estaba tornando tensa en el país. A las 3:45 pm, Chávez toma la decisión de comunicarse con la población para llevarles un mensaje de tranquilidad y referirse a los hechos de violencia que estaban ocurriendo en la ciudad de Caracas. “.

Al momento de la cadena nacional, los medios de comunicación privados intervienen la señal y dividen la pantalla de transmisión vía televisión del mensaje en vivo del Presidente, para colocar en una mitad la movilización opositora que se dirigía hacia el centro de Caracas y en la otra la del Presidente, algo que está prohibido por las leyes en Venezuela.

Cuando Chávez aseguraba que la situación estaba siendo controlada por el Gobierno y la Fuerza Armada Nacional, al otro lado de la pantalla, los medios privados proyectaban las primeras imágenes de violencia que estaban ocurriendo en el centro de Caracas. Claro, era una acción que estaba debidamente planificada para el momento en que él decidiera dirigirse a la nación.

En esa cadena nacional, Chávez instaba a la calma, denunciaba públicamente lo que estaba sucediendo y estaba por venir, en los siguientes términos;

Estos señores irresponsables, que sin ningún fundamento llaman a un paro indefinido, absolutamente insurreccional. Y así lo denunció ante Venezuela y ante el mundo: el objetivo de esta gente no es parar el país, no se engañen. Algunas personas que uno ve…Uno ve las imágenes y yo me preocupo que ahí vengan. “No, vamos a Miraflores, porque Chávez está listo”, engañando a mucha gente, y ponen a correr un rumor de que Chávez ya está preso por el Alto

Mando, de que Chávez ya está renunciando, que lo que falta es un empujoncito. ¡Mentira! ¡No!

¡Mentira! La situación es otra, esa es la realidad. Entonces, hay que hacer un llamado a que recuperen la racionalidad, a que recuperen el sentido de responsabilidad, por este, su país, y piensen en las consecuencias funestas que pudiera haber en una situación que está provocándose.

Pero al mismo tiempo, Chávez solicitaba calma y reflexión a los convocantes hacia Miraflores;

Yo hago un llamado y le pido a Dios que le lance un rayo de reflexión a los que están como enloquecidos, enceguecidos por sentimientos de qué tipo, no sé y entonces pretenden llegar aquí como sea. ¿Qué puede pasar? Digo yo cuando son las cuatro y media de la tarde, faltan veintitrés minutos para la cinco de la tarde eso no va a ocurrir; por supuesto que no va a ocurrir. Pero ¿qué podría ocurrir si nosotros permitirnos que esa marcha con toda la carga que trae y la inyección que le han metido en estos días, en vivo o mediáticamente, llegaran aquí al Palacio? ¿A qué? ¿A qué vienen aquí? Sin duda que es una actitud provocadora, bien irresponsable; y los responsables de esto son los convocantes y los que salieron esta mañana a decir que la marcha era para Miraflores.

Después, el corresponsal de la cadena televisiva de CNN, que cubría parte de esos eventos en el país, Otto Neustald, develó que dicha acción buscaba transmitir, en conjunto con la cadena, un pronunciamiento grabado en horas del mediodía de ese mismo día, por diez militares golpistas, encabezado por el vicealmirante Héctor Ramírez Pérez, con la finalidad de desconocer el mandato del Presidente, lo que consideraban seria el toque inicial a las puertas del golpe de Estado mediático. No obstante, dicha transmisión no pudieron realizarla en ese momento, por cuestiones técnicas.

El Gobierno logró retomar la totalidad de la transmisión cuando Chávez estaba culminando su discurso. A partir de esto, comenzó a develarse la participación de los medios privados en los hechos que venían ocurriendo.

 

 

Desconocimiento de la autoridad del presidente por oficiales de la Armada

 

 

Eran las 5:30 pm del 11 de abril, cuando los medios de comunicación privados, prácticamente encadenados, transmiten de forma diferida una grabación realizada fuera de Fuerte Tiuna. En ella, el jefe de Estado Mayor de la Armada, vicealmirante Héctor Ramírez Pérez, junto a nueve oficiales más, proclamaban de manera pública el rechazo del Jefe del Estado. Era la misma grabación que tenían previsto transmitir al momento de la cadena presidencial, a las 3:45 pm. En esta declaración, los protagonistas manifestaron:

Hemos decidido dirigimos al pueblo venezolano para desconocer el actual régimen de gobierno y la autoridad de Hugo Chávez Frías y el Alto Mando Militar. El Presidente de la República ha traicionado la confianza de su pueblo, están masacrando a personas inocentes con francotiradores, para este momento van seis muertos y decenas de heridos en Caracas. Están pretendiendo utilizar unidades de nuestro glorioso ejército para reprimir una marcha cívica que se está llevando a cabo, cuando él juró y lo ha repetido en innumerables oportunidades que jamás utilizaría la Fuerza Armada en contra de su pueblo. Esto no lo podemos permitir, no podemos aceptar un tirano en privado, este país está bañado en sangre.

Declaración del general Ramírez Pérez a las 5:45pm del 11 de abril de 2002.

Declaración del general Ramírez Pérez a las 5:45pm del 11 de abril de 2002.

 

Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=yjrn9L5sJ20

Lo acusaban de los muertos que comenzaban a caer en el centro de Caracas, una vez que la marcha de la oposición llegó a las inmediaciones de la zona de E   l Silencio y cercana a la estación del metro Capitolio, a partir de las 3:15 pm. Lo acusaban de ser responsable del baño de sangre que ellos mismos estaban generando.

Los que suscribieron el comunicado, que leyó Ramírez Pérez, fueron los generales de Brigada de la Guardia Nacional: Marco Ferreira, Osear Martínez, Osear Losada; del Ejército: Vidal Rigoberto Martínez, Henry Lugo Peña; de la Fuerza Aérea: Plinio Rodríguez y Pedro Ferreira; y de la Armada: Daniel Comisso Urdaneta y Francisco Noriega. De esa forma, uucio el proceso de desconocimiento militar de manera pública.

General, ¿nos puede contar de la manera más amplia posible sobre el Plan de Operaciones Ávila?

– El Plan Ávila se tiene concebido como una estrategia de operaciones para la disuasión, y no como fuerza de choque. Es de carácter pasivo. No tiene como finalidad reprimir o enfrentar, o servir de contención o barrera hacia ningún tipo de manifestaciones o disturbios civiles. De eso se encargan otros planes en coordinación con las policías locales. Sólo se activa para la toma de puntos críticos en los sectores de responsabilidad y apoyo a los diferentes organismos nacionales, con el objeto de resguardar y garantizar la paz ciudadana.

Como se ve, es sólo para proteger los puntos críticos más importantes de la ciudad. Entendiendo como puntos críticos un punto de alta sensibilidad que por sus características crea condiciones favorables a quien los ocupa, tales como la sede de los poderes públicos, nacionales, estatales y municipales, los centros de salud, las estaciones especiales de servicios básicos, como son la luz, agua y gas, campos petroleros, las estaciones de transmisión radioeléctricas, sede de los medios de comunicación social, embalses, estaciones de servicio, puertos, aeropuertos, instalaciones de empresas básicas, entre otros.

El Plan Ávila es una derivación de un plan rector nacional, denominado Soberanía. Tiene su basamento jurídico en la Constitución y en un conjunto de leyes, reglamentos y demás recursos legales. Entre ellos: la Ley Orgánica de Administración Pública, la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional, la Ley Orgánica de Seguridad y Defensa, el Reglamento de Servicio y Guarnición, el Reglamento de Comandos Unificados y Comandos Específicos, en el Plan Rector Soberanía, en la Directiva del 30 de mayo del 88 y la Resolución del 20 de febrero del 90.

Como dije, el Plan Ávila es un plan de operaciones que ante la aparición de una serie de excepciones o varias suposiciones planteadas, de seguridad interna, de desastres y calamidades públicas. Permite emplear a las unidades de la Fuerza Armada Nacional, acantonadas en la Guarnición Militar de Caracas, con jurisdicción en el Distrito Capital y estados Miranda y Vargas, para conducir operaciones tendientes a garantizar a la ciudadanía y a las instituciones, la paz social.

Es por lo anterior, que debe conocerse dónde están esos puntos críticos o neurálgicos para resguardarlos. Porque hay que proteger los centros de poder institucional, como lo son el Palacio de Miraflores, el Capitolio como sede del Poder Legislativo, los edificios sede del Ministerio Público… y esos eran los puntos críticos que en ese momento había que proteger ante cualquier eventualidad o conmoción social.

Por otra parte, con el Plan Ávila se puede garantizar el normal funcionamiento del transporte, de abastecimiento de alimentos, medicinas, combustibles, en la jurisdicción y Guarnición Militar de Caracas, el normal funcionamiento del abastecimiento de expendio de combustibles, el normal funcionamiento del servicio público de transporte colectivo, apoyar a la Dirección Nacional de Defensa Ovil en situaciones causadas por inundaciones, incendios, explosiones, movimientos sísmicos o terremotos, epidemias. En casos especiales, como la campaña contra el dengue y otros desastres provocados por causas naturales y artificiales, entre otras eventualidades.

Es importante mencionar que en el caso del Plan Soberanía también se contempla el normal funcionamiento de los supermercados y comercio. Se garantiza la operatividad, funcionabilidad, seguridad física del personal, equipos e instalaciones del sistema de transporte metro y ferroviario del país. Está para apoyar a las autoridades nacionales y para garantizar el normal funcionamiento de eventos internacionales, tales como las cumbres de jefes de Estado, organismos internacionales, visitas del Sumo Pontífice y otras altas personalidades. Todas estas, son actividades de apoyo cotidiano e institucional por parte de la Fuerza Armada Nacional.

Es un plan muy amplio, con muchas vertientes para su ejecución, pero siempre tendiente a restablecer el orden público.

Dadas las circunstancias presentadas en la tarde-noche del 11 de abril de 2002, la activación del Plan Ávila se justificaba sin ninguna duda. En ese caso, el Palacio de Miraflores era considerado uno de esos puntos neurálgicos para la estabilidad política y democrática de la nación. Y, en esa tarde, las condiciones indicaban que la institucionalidad del Poder Ejecutivo estaba amenazada.

– ¿Cuáles son las fases que deben cumplirse para activar el Plan de Operación Ávila?

– Este plan de operaciones se divide en tres fases. Una fase preliminar, que es de una alerta temprana y tiene como finalidad organizar las unidades, chequear vehículos, materiales, equipos, neumáticos, etcétera; en términos generales, es de chequeo logístico. Y también sirve para una revisión pasiva de los puntos críticos y se le da un apoyo general a los cuerpos de seguridad del Estado, especialmente a la Guardia Nacional, por ser el único organismo capaz, entrenado para tal situación, como lo contempla la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Hay una segunda fase, que se caracteriza por el patrullaje militar y ocupación temporal de los puntos considerados como críticos donde se requiera. Y la tercera fase, que consiste en el proceso de retiro de las unidades del punto crítico, una vez restituido el orden. En este caso, es cuando las tropas se retiran a sus cuarteles.

 

 

 

La activación del Plan de Operaciones Ávila

 

 

¿Se comunicó con el Presidente para alertarle que algo extraño estaba sucediendo y sobre la activación del Plan Ávila?- En el marco de lo que estaba sucediendo, como a las cinco de la tarde, me encontraba en ese momento en el Batallón de Infantería Bolívar cuando escuché por la radio VHF, por la red Tiburón, que Chávez estaba intentando comunicarse con el general Rosendo, jefe del Comando Unificado de las Fuerzas Armadas de ese entonces, que hoyes el CEO -Comando Estratégico Operacional-, y por la insistencia que tenía, yo percibo que Rosendo no le quería contestar.

En ese momento, me di cuenta que Rosendo ya estaba en desobediencia, e intuí que también lo estaba el comandante general del Ejército. El Presidente, incluso, se comunicó con Lucas Rincón y le planteó la activación del Plan Ávíla, pero no supo darle respuesta en ese momento porque el encargado de este plan era mi persona. Yo escucho la conversación y, entonces, tomo mi radio. Pasando por encima de la jerarquía de Rosendo, intento comunicarme con Chávez:

Tiburón 3 a Tiburón 1. Cambio. Y el Presidente me responde. Le digo:

Mire, Presidente no sé por qué en la red Tiburón, Tiburón 2 – que era Rosendo- no le responde, pero yo soy Tiburón 3.

Poniéndome a la orden, le pregunto en qué podía serie útil. Y él me pregunta:

¿Qué está pasando? Yo le respondo:

Coño, mi Comandante, no sé. Lo único que sé es que los generales me están buscando para meterme preso. ¿Cómo que preso? ¿Qué está pasando?

Y le explico todo lo que yo estaba percibiendo, que había una insurrección militar, y me pregunta:

¿Tú tienes el Plan Ávila activado? Sí, yo tengo un plan activado, como todo el Plan Ávila. Recuerde que soy el responsable del orden interno y estoy esperando instrucciones para ejecutarlo.

Y él me pregunta: ¿Con cuántas tropas cuentas? Bueno, con todas las que dice el plan, mis tropas del Fuerte Tiuna y los tanques del Batallón Ayala. ¿Qué función tienen los tanques? Están a las reservas suyas, mi Comandante en Jefe.

Entonces, inmediatamente me da la orden de activarlo y solicita que le envíe dos escuadrones de veinte tanques de guerra como apoyo a Miraflores. Aplico el principio según el cual “el comando nunca muere”, y tomo la decisión de enviárselo, sin el consentimiento del general Rosendo, que nunca apareció cuando se le requería.

Gracias a Dios que ya tenía posicionados los cuarenta y cinco tanques del Batallón Ayala para salir, a pesar de los tropiezos. De esa forma, salen los dos escuadrones de tanques modelo dragones 300, con ametralladora coaxial762y un cañón de 90 milímetros, pero con la única misión de disuadir, resguardar y dar apoyo a la seguridad de la sede del Gobierno en Miraflores. Yo me quedo con una reserva de veinticinco tanques para otros imprevistos.

Como se puede ver, fue un Plan Ávila atípico, con el empleo de la reserva únicamente para dar apoyo a los cuerpos de seguridad del Estado, ubicados en el Palacio de Miraflores, lugar donde se encontraba el Presidente constitucional de Venezuela. En este caso, estamos hablando de la activación de la fase dos de este plan. Hoy en día, se puede decir que no se conoció de ningún muerto, herido, golpeado, ni siquiera de un rayón de un carro por el traslado de los tanques desde Fuerte Tiuna a Miraflores, y viceversa, el 11 de abril de 2002.

– ¿Y en el proceso de activación del Plan ÁviIa se le presentó algún tipo de novedad?

– Claro, Hay que recordar que los conspiradores me estaban buscando para detenerme y de seguro el general Rosendo estaba escuchando toda la conversación por radio. De hecho, luego, el audio de la conversación entre el Presidente y mi persona, sale a la luz pública, y fue tomado

por los opositores golpistas como argumento para defenderse en los juicios que posteriormente se efectuaron, diciendo que se habían mandado los tanques a Miraflores para masacrar al pueblo opositor.

Pero hay que fijarse que en el momento, ruando estaba coordinando los preparativos para enviar los tanques hacia Miraflores, se aparece el general Andrés González Cárdenas intentando parar la movilización de los tanques. Se acerca y me pregunta:- ¿Qué vas a hacer con esos tanques?- Bueno, ¿tú crees que yo voy a desfilar en este momento? Los tanques son para actuar de acuerdo al plan ¿o es que tú no sabes cuál es el plan?

Y el general se va sin decirme más nada.

Sin embargo, inmediatamente los conspiradores me envían a otro para tratar de convencerme. En ese caso, mandan al general Carneiro Campos, mi primo, es decir, uno más cercano a mí, que era mi compañero y general, también para tratar de disuadirme. Él, lamentablemente, estaba montado en la conspiración. Pues, yo le dije:

¡Mira!, ¡tú no vas a convencerme! Yo estoy bien claro del compromiso que tengo con mi país y con el líder de la Revolución Hugo Chávez. Así es que, si tú crees que con tus palabras vas a convencerme de dejar mi posición, no lo vas a lograr. ¡Yo no me quiero calar cuarenta años más de gobiernos adecos y copeyanos! Así que vete de aquí para otro lado.

A las 5:30 pm, aproximadamente, hace presencia en el Batallón de Infantería Bolívar, el vicealmirante Bernabé Carrero Cubero, jefe del Estado Mayor Conjunto, y un acompañante. Me informa que por orden del general en jefe, Lucas Rincón Romero, tenía que acompañarlo para explicarle todo lo que venía haciendo, y porque había una orden del Presidente de reunirse con todo el Alto Mando Militar para, supuestamente, dirigirse a la nación y hablarle sobre lo que estaba sucediendo.

En un primer momento me negué, diciéndole que yo no podía moverme de aquí porque era el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta, que debía estar con mis tropas, hacer mi labor de llevar los tanques a Miraflores. Además, porque yo no era integrante del Alto Mando Militar. Pero en su insistencia, me pone a hablar por teléfono con el general Lucas Rincón, y me dice:

¡García Carneiro, vente para acá que vamos para Miraflores!

Fue así como me subí al vehículo del vicealmirante Carrero Cubero, y nos fuimos a la Inspectoría General del Ejército. Pero, al mismo tiempo que estoy montándome en el carro, le indico al general Wilfredo Silva que se lleve la columna de tanques para Miraflores de una vez por la ruta prevista. Ya eran casi las 6:00 pm, un buen momento para su aplicación, dadas las circunstancias.

Así, salen los tanques por la alcabala 3, a la orden del general Silva, rumbo a Miraflores, por la ruta menos expuesta a los disturbios: alcabala 3, Coche, túneles de El Valle, El Paraíso, Flores de Catia, Avenida Sucre, Palacio de Miraflores. Esto indica que los tanques no fueron a enfrentar a ninguna marcha, de hecho, para ese momento, 6:00 pm, ya estaba dispersa. Sólo salieron del regimiento de la Guardia de Honor para servir de apoyo al dispositivo de seguridad para el punto crítico que era el Palacio de Miraflores, de acuerdo con lo establecido el Plan Ávila.

Cuando llego a la inspectoría General, me encuentro con que Lucas Rincón aún no estaba enterado de la activación del Plan Ávila. Le explico la situación y en vista de la confusión existente, decide que salgamos rápido hacia Miraflores para explicarle todo al Presidente y a algunos de los integrantes del Alto Mando Militar que lo acompañaban. Fue así como decidimos tomar un helicóptero e irnos a Miraflores. Ya eran aproximadamente las 6:15 pm…

Días después de todo esto, el vicealmirante Carrero Cubero contó como anécdota, que Lucas Rincón había reaccionado de forma molesta al enterarse de mi decisión de sacar los

tanques hacia Miraflores sin su consentimiento. Incluso, que hasta había sacado una pistola para dispararme si, cuando yo llegara, detectaba que estaba en contra del gobierno revolucionario y que los tanques los había mandado a Miraflores para repeler al pueblo chavista encontrado en los alrededores de Miraflores.

Es bueno recordar que en el Puente Llaguno, en Carmelitas, se estaba librando un enfrentamiento entre funcionarios de la Policía Metropolitana ubicados a lo largo de la avenida Baralt viendo hacia Carmelitas, alineados con un grupo de francotiradores, y los defensores de la Revolución apostados arriba del puente.

Volviendo al punto de la reacción del general Lucas Rincón, el vicealmirante Carrero Cubero cuenta que lo detuvo y le plantea lo siguiente:

No, mi general. Quédese aquí que yo voy a hablar con García Carneiro.

Por eso fue a buscarme. Cuando llega al Batallón, me encuentra preparando los tanques.

Pero, antes de irme a hablar con el general Lucas Rincón, ordeno la salida de la columna de tanques hacia Miraflores, y así se cumple.

 

 

Llegada de los tanques al Palado presidencial

 

¿Cómo se coordinó la llegada de los tanques al Palacio de Miraflores si la comunicación era difícil y reinaba la confusión entre las filas militares Y que estaban cercanos al Presidente en Miraflores?

– En mi conversación con el Presidente vía radio, él designa al general José Aquiles Vietri Vietri para la coordinación de la llegada de los tanques a Miraflores. Le informo que ya los tanques habían salido para allá con el teniente coronel Cepeda Báez al frente acompañado por el general Silva Wilfredo. El Presidente me dice:

Entonces, mándalos aquí a Palacio. A las inmediaciones. A tomar posiciones. Y el comandante que pase a la orden mía. Muy bien. Recibido. En este momento, sale el Batallón Ayala. Lo más conveniente sería utilizar los túneles para caer en la avenida Sucre y después caer allá ¿Oyó?

El Presidente me responde:

Correcto. Copiado. Bueno, acuerda con Vietri que está aquí para la coordinación de posiciones. Un grupo en disuasión. Otro grupo puede estar en reserva en el patio, etcétera…

Dime si copiaste. Si logra Vietri Vietri localizarme por este mismo medio es mejor, porque me quiero comunicar con él por teléfono y no he podido.

Para ese momento, ya todas las líneas telefónicas están colapsadas, ni entran ni salen llamadas. Los medios de comunicación están controlados por los golpistas.

Entonces, él me responde:

No. Aquí lo tengo. Aquí tengo a Vietri. Cambio.

Muy bien. Entonces, mire. En este momento va saliendo la columna de tanques de Ayala vía los túneles. Va hacia la avenida Sucre y se incorpora allá al Palacio.

Okey. Copiado

La columna de tanques la encabezaba el comandante Cepeda Báez (Tiburón 8). El Presidente (Tiburón 1) se comunica por radio con él:

Uno, Tiburón 8, dígame si me copia. Habla Tiburón 1.

Sí, señor Presidente. Aquí habla el comandante.

Ah, correcto. Un abrazo y mi solidaridad. Mucha firmeza en este momento de este atentado contra las instituciones y contra nosotros ¿Dónde te encuentras?

Llegando a Catia, parroquia Sucre.

Ah, entonces llégate hasta acá. Hay una situación en el comando de la Guardia Nacional que estamos evaluando y al llegar aquí vienes y hablas inmediatamente. Ubica tus posiciones y vente a hablar conmigo.

Ok, entendido.

Así fue que los tanques salieron, llegaron a Miraflores y se ejecutó el Plan Ávila.

 

Situación en los alrededores del Palacio de Miraflores

 

– Cuándo usted llegó a Miraflores, ¿qué pasaba en sus alrededores?

– Llegamos al Palacio de Miraflores como a las 6:45 pm. Ya la columna de tanques se acercaba para resguardar al Presidente. Cuando sobrevolábamos vi que la situación estaba demasiado tensa. Al aterrizar y entrar al palacio allí estaba todo el Alto Mando Militar, menos el general Vásquez Velazco. También estaban el general Arévalo Méndez, que era vicecanciller en ese entonces, el ministro Nelson Merentes y el general retirado Hurtado Sucre, ex ministro de Defensa.

El ministro Merentes me hace seña preguntándome qué pasa, y me acerco y le digo con voz baja:

Mira, lo que vengo oyendo y observando es que hay un golpe de Estado. Los mandos medios no obedecen a sus comandos naturales y varios generales están rebelados contra el Presidente. La cosa está un poco difícil.

Allí, me entero que la marcha de la oposición había llegado a la Plaza O’Leary pero estaba siendo contenida por los efectivos de la Guardia Nacional, en este caso coordinada por el general Eugenio Gutiérrez, Tiburón S, jefe del Comando Regional número 5 de esa institución militar. Ya había una cantidad de muertos. También, me informan que había francotiradores por todos lados y la Policía Metropolitana se enfrentaba con los, civiles apostados en Puente Llaguno, en Carmelitas, protegiendo y defendiendo a Miraflores, es decir, a su Revolución.

Esperando al Presidente, en la antesala a su despacho, recibo una llamada donde me informan que los tanques ya habían empezado a llegar a Miraflores dirigidos por el general Wilfredo Silva y el comandante Cepeda Báez.

Luego, Silva se dirige al Regimiento de la Guardia de Honor y de allí lo trasladan al despacho presidencial, donde le informa al Presidente que ya tenía disponible los tanques. Inmediatamente, recibe instrucciones precisas del Comandante Olávez para que le diga al comandante Cepeda Báez que lo espere en la antesala de su despacho, para darle algunas instrucciones. Al mismo tiempo, le solicita que me acompañe y apoye en Fuerte Tiuna, como realmente era necesario.

En vista del contexto, yo le digo al general Lucas Rincón Romero:

Mi general, no hago absolutamente nada aquí. Por favor, deje que me vaya al Fuerte Tiuna. Las tropas están solas y no tienen a su Comandante porque él está aquí en Miraflores. Le agradezco que me deje ir hacia allá.

Y él me dice: Sí. Es verdad, tiene razón García Carneiro; vete de inmediato, procede en consecuencia.

Entonces, hablo con el ministro Merentes y le pido prestado su vehículo. Salgo por la parte de atrás de Miraflores y voy directo al Batallón Trinidad Morán, en el Fuerte Tiuna. En la medida que iba saliendo veía que había muchas piedras, palos, vidrios y gente herida por todas las calles. Me costó, pero logré salir como pude de las inmediaciones de Miraflores, rumbo a Fuerte Tiuna.

 

Pérdida del control de los tanques

 

 

Pero, se tiene entendido que los tanques se regresaron a Fuerte Tiuna, que nunca llegaron a Miraflores ¿Qué pasó entonces’?

No. Los tanques llegaron detrás de Miraflores, en los alrededores de Pagüita, hasta el Puente República, en Caño Amarillo. Pero hubo una contraorden que directamente se la da Efraín Vásquez Velazco, al comandante Cepeda Báez.

Recuerda que los golpistas, estaban escuchando todo por radio, incluso grabando y enviándolo a los medios de comunicación. Fíjate, que Globovisión transmitió todas las conversaciones que sostuvimos con Chávez ese mismo día, esa misma tarde-noche.

Entonces, Vásquez Velazco llama por teléfono al comandante Cepeda Báez y le ordena que se regrese de inmediato a Fuerte Tiuna con los tanques. Uno se puede imaginar cualquier cosa sobre los términos de la conversación y en ese contexto de confusión: amenaza, extorsión, chantaje, coacción, cualquier cosa. Lo cierto es que este comandante lo escuchó y se devolvió.

– Por lo visto, usted. Aquí pierde el control de los tanques.

-Yo creo que sí. En el momento que salgo del Palacio de Miraflores de regreso a Fuerte Tiuna pierdo el contacto con las unidades el día 11 de abril de 2002. Pero la deslealtad del comandante del Batallón Ayala, Cepeda Báez, a quien se le había dado instrucciones precisas de que permaneciera con los tanques en Miraflores y esperara en la antesala, a la orden del comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional, que es el Presidente. Sin embargo, al estar comprometido con el golpismo, cuando recibe la llamada del general Vásquez Velazco, él decide desobedecer esa orden, y se lleva los tanques de regreso al Fuerte Tiuna. El hecho de haberse insubordinado a la orden presidencial, tiene implicaciones judiciales.

 

 

Los francotiradores cerca del Puente Llaguno

 

– ¿Puede ser más explícito con eso de los francotiradores colocados por los convocantes de la marcha de la oposición y promotores del golpe de Estado?

– Cercano al Palado de Miraflores, específicamente, en los alrededores del Puente Llaguno, en Carmelitas, estaban enfrentándose con armas cortas y largas funcionarios de la Policía Metropolitana, ubicados en la avenida Baralt, debajo de ese puente, y los defensores de la Revolución apostados encima de él.

También había un grupo de francotiradores que disparaban a matar a la población civil transeúnte, a los que estaban apostados defendiendo al Gobierno sobre el puente y a marchantes de la oposición que llegaron al centro de Caracas. Nombres como los de Richard Peñalver, Rafael Cabrices, Henry Atencio y Nicolás Rivera pasaron a la historia por activar sus armas personales para defender su propia vida y hasta la de los seguidores de Chávez que estaban en ese puente.

Posteriormente, quedó demostrado que los francotiradores fueron colocados por los organizadores de la marcha de la oposición en las azoteas de varios edificios cercanos al Puente Llaguno, con la finalidad de generar los muertos necesarios para justificar el desconocimiento institucional y el derrocamiento de Chávez. Entre ellos, ubicaron francotiradores en el edificio sede administrativa de la Cancillería de la República, establecida en el propio Puente Llaguno, en el Hotel Edén, también aliado del puente, en el Hotel Ausonia, en la avenida Baralt, y en el edificio La Nacional, sede administrativa de la Alcaldía de Caracas, ubicado a unos 150 metros del puente.

Es importante señalar, que la distancia entre la marcha de la oposición y la concentración chavista en el Puente Llaguno era de unos 370 metros, aproximadamente. Las investigaciones posteriores arrojaron que los francotiradores ocasionaron varias de las muertes en ese puente y en sus alrededores, que eran francotiradores de las empresas de seguridad e inteligencia de Isaac Pérez Recao, contratados por el contralmirante Carlos Molina Tamayo”, ambos del equipo planificador y coordinador del golpe de Estado, algo que ya está totalmente demostrado por la justicia venezolana. Los francotiradores estaban pues, como parte de la estrategia para atacar a la marcha opositora y a los partidarios del Gobierno.

Los siete francotiradores identificados’ fueron debidamente detenidos por el gobierno de Chávez el mismo 11 de abril. Pero, una vez instaurado el gobierno de facto, fueron puestos en libertad por la Juez de Control 14, Norma Ceiba Torres, a pesar de habérseles detenido con pasaportes falsos, explosivos militares, armamentos y proyectiles no reglamentarios.

 

 

Los muertos eran para justificar el golpe de Estado

 

¿Cómo se planificó todo? Los promotores del golpe de Estado desviaron ilegalmente una marcha pacífica desde la sede de Pdvsa-Chuao hacia Miraflores. Apostaron varios francotiradores en varios edificios del centro de Caracas con vista a Puente Llaguno, donde estaban concentrados partidarios del gobierno de Chávez resguardando el palacio presidencial. Ubicaron a otros, con vista al punto más cercano a Miraflores a donde negaría la marcha de la oposición, que era la estación del metro Capitolio, en la avenida Baralt.

Esos francotiradores generarían muertos de lado y lado, es decir, a partidarios de ambos bandos enfrentados: el Gobierno y su oposición política y económica.

Seguidamente, un grupo de oficiales conspiradores se reunieron con cámaras de televisión, para grabar un mensaje en contra del Gobierno, que tenían estimado difundirlo por los medios de comunicación al momento que el Presidente decidiera dar una alocución pública. En esa grabación desconocieron al Gobierno, diciendo que no estaban de acuerdo con lo venía sucediendo, que era un gobierno violador de los Derechos Humanos, incluso, acusando a Chávez de asesino, para así, justificaron golpe de Estado.

En ese sentido, los muertos eran parte del plan, estaban metidos dentro del paquete, porque de lo contrario, no podían justificar un golpe de Estado ante la opinión pública nacional e internacional.

Me cabe la duda. ¿Acaso, el inspector general de la Guardia Nacional, general de División Carlos Alfonzo Martínez, uno de los primeros oficiales en pronunciarse en contra del Presidente ese día 11de abril, iba a manifestar públicamente que estaban de acuerdo con una marcha pacífica, que fue desviada hacia Miraflores, y por eso, ahora no estaban de acuerdo con el Presidente, y por tal motivo, tenía que renunciar?, ¿o era porque los muertos eran la escusa ideal? Por eso, en las investigaciones posteriores se determinó esa dantesca estrategia para tomar el poder.

 

Retomo al Batallón Trinidad Morán

 

Cuando llego al batallón Trinidad Morán, el general Melvin López Hidalgo tenía detenidos a todos los profesionales militares que habían tomado arbitrariamente las alcabalas 1, 3 Y 5, entre ellos un oficial y tres efectivos de la Guardia Nacional .Con ellos conversamos, le explicamos la situación que estaba ocurriendo, de hecho, agradecieron la explicación que les dimos.

Nos dijeron que su actuación fue cumpliendo instrucciones del general Martínez Vidal, uno de los que, hasta ese momento, ya se había alzado públicamente contra el Gobierno. Insistieron en que estaban confundidos, que sus superiores les habían dado una información falsa, y por eso habían actuado de esa manera. Eso los tranquilizó un poco.

 

 

 

 

 

 

Presidente atento con la reunión en el Comando de las Escuelas

 

De pronto, recibo una llamada del Presidente de la República, me pregunta sobre la reunión que se estaba realizando en el Comando de las Escuelas, de donde los conspiradores pretendían dar una rueda de prensa junto a los estudiantes, y me exhorta a tomarla:

¡Carneiro, toma el Comando de las Escuelas! Pero en ese mismo momento, reflexiona y me pregunta:

Pero espérate un momentico ¿Quiénes están allí? Le respondo:

Allí están reunidos ellos con los alumnos de la Escuela de Infantería, la Escuela Superior y la Escuela Técnica. ¡Entonces no la tomes! pero tenle el ojo puesto, porque no quiero que salga malogrado ninguno de esos muchachos, yo no quiero nada de eso. Fíjala, porque allá no se puede hacer más nada. Esté pendiente de 10 que pueda ocurrir allí, pero me mantienes informado.

Sin embargo, como que alguien captó la información y por temor se fueron de ese lugar con todas las cámaras hacia el salón del Batallón de Ingenieros Agustín Codazzi. Es de allí de donde luego hacen el pronunciamiento.

 

 

En el Batallón Bolívar

 

Decidimos salir del Batallón Trinidad Morán para dirigimos al patio de honor del Batallón Bolívar, con el fin de reunimos nuevamente con las tropas y explicarles lo que estaba sucediendo.

De repente, escucho por radio al Presidente solicitando de nuevo el apoyo de los tanques, porque los que estaban posicionados en los alrededores del Palacio de Miraflores se habían retirado sin su consentimiento.

Se habían regresado a Fuerte Tiuna por instrucciones del comandante Cepeda Báez, de quien dije anteriormente, fue captado por el golpismo, es decir, por el comandante general del Ejército, ordenándole vía telefónica que los regresara, incumpliendo la orden dada por el general Wilfredo Silva, por instrucciones del Presidente, de esperar en la antesala presidencial para recibir nuevas instrucciones. Como se ve, la traición estaba desbordada por todos lados.

 

 

Los niveles de la lealtad

 

Usted tomó la decisión arriesgada de insistir en derrocar la conspiración cuando ya era evidente que el comandante general del Ejército, una gran parte de los generales de la Fuerza Armada Nacional y de la Guardia Nacional, así como los directivos de la Policía Metropolitana y la del municipio Chacao estaban con el golpe de Estado. Miraflores ya estaba sin protección del Plan Ávila. En ese ambiente tan turbio y donde reinaba la confusión, el caos político y la ingobernabilidad, ¿por qué se arriesgó tanto en ese momento, incluso desconociendo las órdenes de sus superiores?

-Porque yo soy institucionalista, soy leal a mis principios y porque la lealtad tiene sus niveles. Primero, el nivel de la lealtad a la patria. Segundo, el nivel de lealtad a la institución. Tercero y último, el nivel de lealtad a los superiores. Si cualquier superior cumple con las dos primeras, yo debo guardarle respeto y ser leal con ese superior. Pero si no es leal a una de las dos, que, para mí, están por encima de todas las cosas, entonces, yo dejo de serie leal.

Ahora, pregunto, ¿cómo debía guardarle respeto a esos desleales con la patria y con la institucionalidad democrática del país en esos dos niveles de lealtad? Además, ¿quiénes eran los que se estaban rebelando contra la patria y la institucionalidad que dirige el Presidente de la República?: la minoría de la Fuerza Armada Nacional, conformada por el comandante general, los generales y algunos alumnos captados de la Escuela de Infantería y de la Escuela Superior. Por el contrario, los comandantes para ese momento estaban conmigo en el patio del Batallón Bolívar, es decir, los que dirigen las tropas, conocen las técnicas y tienen los armamentos.

– ¿Más allá de las amenazas a su vida, no temió por la vida de su familia?

– Claro que sentí temor. Cuando uno está pensando en las estrategias de confrontación, con la adrenalina al borde, pasan por tu mente cualquier tipo de pensamientos y amenazas’ por tu integridad física y la de tu familia. Me amenazaron, me sentí amenazado y eso me obligó a movilizar mi familia a otro sitio, a un resguardo que por lógica me reservo.

 

Iban a meterme preso, y me escapé

 

¿Ante su actuación intransigente, los conspiradores no hicieron nada para detenerlo en ningún momento si todos estaban a1li mismo en Fuerte Tiuna?

– Claro que sí. El general Ruiz Guzmán, inspector general y segundo comandante del Ejército, tenía la orden expresa de detenerme como fuera y me estaba buscando, pero no me encontraba. Luego, se enteró que me había ido al Palacio de Miraflores, como en verdad lo hice, y no pudo hacerme nada. Cuando regreso a Fuerte Tiuna y estoy en el patio de honor del Batallón Bolívar, ocurre una situación sospechosa para mi detención.

Este general ve que llego y se queda atónito. Yo noto su impresión en el rostro, se acerca y me saluda, cruzamos pocas palabras, y comienzo a hablar con los comandantes que se encontraban en esa instancia. Media hora más tarde, me manda al general del Ejército, Luis Castillo Castro, cuñado de Luis Miquilena, y al coronel Estrubel Pineda, que era el director de la Escuela de Operaciones Sicológicas del Ejército. Cuando veo que se me acercan junto a un grupo de efectivos de tropa para detenerme. Me vi en la necesidad de sacar mi pistola de reglamento y les digo:

Si se les ocurre venir a detenerme, ¡les voy a volar la cabeza de un tiro! Les digo otras palabras fuertes, los persuado, me voy alejando de ellos, y veo al coronel Montilla Pantoja a pocos metros de allí. Me le acerco, le pido apoyo para salir del Fuerte Tiuna lo más pronto posible, antes que se complicaran más las cosas y me detuvieran definitivamente. Estando a su lado, conversamos, le dije que él me conocía, y le exigiera al general Castillo y al coronel Estrubel que guardaran la distancia, que mantuvieran la distancia debida. También, le pido que me acompañe hasta el estacionamiento y me preste su vehículo para ir a Miraflores. Él me dice sí. Me monto en el vehículo, cuando voy arrancando le pregunto si quería acompañarme:- ¿Vamos a Miraflores? Y él aceptó.

El general Silva también se montó en su carro, lo encendió, se fue para el comando de la brigada y me manifestó que en caso de que lo detuviesen o se sintiera rodeado, él se suicidaría.

Salimos del Fuerte Tiuna por la alcabala 3, por la vía que va hacia Los Teques. Un comandante de la Policía Militar y el segundo comandante de la brigada que estaban del lado del golpismo, detuvieron a Silva. Montilla Pantoja y yo pasamos por un lado y logramos burlar a los centinelas.

Rumbo a Miraflores nos encontramos muchos obstáculos en la vía. Había demasiado tráfico. Nos íbamos a meter por el túnel de El Cementerio-El Paraíso, pero estaba completamente obstruido por el tráfico al estar tomado por la Policía de Chacao que le había quitado las llaves a los primeros vehículos de la cola. No nos quedó otra opción que girar en el mismo túnel y regresamos en sentido contrario a la vía. Íbamos haciendo cambio de luces para evitar colisionar con los vehículos que venían de frente.

De esa forma, alcanzamos salir del túnel y en un retorno que hay al inicio del túnel, vía a El Paraíso, logramos comernos la flecha y entrar por la vía de El Cementerio, y por allí nos dirigimos a la sede de la Disip en Roca Tarpeya.

Cuando llegamos allá, nos encontramos con la lamentable sorpresa que también la sede de la Disip en El Helicoide estaba tomada por funcionarios golpistas. En este caso, tenían presos al teniente Carlos Aguilera que era el director de la Disip y a otro grupo de funcionarios. Entonces, nosotros, apenas llegando, nos detienen, y nos llevan adentro de la sede. Nos colocan con los presos. Pero mediante una argucia del director de la Disip y mía, logramos salir, gracias a la confusión interna que allí reinaba. Nos hicimos pasar por golpistas para poder salir de ese lugar. El director detenido se valió de una artimaña y dijo que yo lo había ido a buscar para llevármelo preso y ellos le creyeron el cuento que estábamos con los golpistas, y así logramos escapar de allí.

Recorrimos toda Caracas. Horas más tarde, como a las 11:30 pm, tomamos la decisión de dirigirnos nuevamente a Fuerte Tiuna. En la vía recibo una llamada telefónica del coronel Granadillo Perozo informándome que era requerido de manera urgente en la Comandancia General del Ejército. Consulto y discuto la estrategia con el coronel Montilla, y le digo:- Bueno, me están diciendo que me presente. Y él me dice:- Vamos a presentamos, para ver qué es lo que está pasando.

¡VTV va fuera del aire!

A eso de las 10:00pm, el gobernador del estado Miranda, Enrique Mendoza, aparece públicamente amenazando con sacar del aire al canal del Estado, Venezolana de Televisión, y al mismo tiempo, señalando que el presidente Chávez estaba fuera del poder. Famosa es su declaración de ese día:

Esa basura [¡así mismo!], que se llama el Canal 8, vamos a sacarla fuera del aire, va fuera del aire [… ]. Esa es la advertencia que les digo, porque aquí no nos estamos chupando el dedo ni somos ningunos pendejos, el Canal 8 va en las próximas horas fuera del aire.

 

 

Pronunciamiento de los generales Damiani Bustillos y Luis Camacho Kairuz

 

 

Exactamente, a las 10:00pm veo por televisión, por Radio Caracas Televisión, una entrevista de Miguel Ángel Rodríguez a los generales Luis Camacho Kairuz, viceministro de Seguridad Ciudadana, y al general de División de la Guardia Nacional, Damiani Bustillos.” En esa entrevista, realizada directamente desde la sede de ese canal en Quinta Crespo, Caracas, me exigen que deponga mi actitud de proteger al Presidente, con el fin de evitar un enfrentamiento entre los componentes militares y se genere un baño de sangre ¡Como que si yo tuviera la obligación de hacerles caso! Además, no tenían la autoridad militar ni moral para darme órdenes de ningún tipo, mucho menos en público y en ese contexto.

Primero, tomó la palabra el general Damiani Bustillos, que le informa a la población en general – con el fin de confundirla -, lo siguiente:

Nos trasladamos a este canal porque, además de Casa Militar, hay unas unidades blindadas que salieron sin autorización del comandante general del Ejército desde Fuerte Tiuna. Las hemos tenido bloqueadas durante toda la tarde y sabemos dónde se encuentran.

Y me insistió de manera pública: No haga de esa situación un baño de sangre, porque en la Guardia Nacional y las demás fuerzas hemos mantenido paz y tranquilidad. Estamos actuando de manera muy ponderada y tratando de evitar que entre hermanos haya un baño de sangre.

            Luego, de forma vehemente, se exacerba y comienza con un tono amenazante a acusar de violentos a los llamados Círculos Bolivarianos, que eran organizaciones populares de apoyo a Chávez, y a algunos dirigentes políticos de la Revolución en los siguientes términos:

A los Círculos Bolivarianos los tenemos ploteados y sabemos dónde están. Igualmente, al alcalde Bernal.

Freddy Bernal era para ese entonces alcalde del municipio Libertador, aquí en Caracas. Y Damiani, ya a esa hora de la noche del 11 de abril mostraba las garras de la persecución que luego vendría si ellos tomaban el poder. Hizo un llamado a todos los comandantes de unidad de los distintos componentes de la Fuerza Armada Nacional a subordinarse al comandante del Ejército, Efraín Vásquez Velazco…

Aproximadamente a las 10:15 pm, toma la palabra el general Camacho Kairuz, insistiendo en que la Fuerza Armada Nacional ya no estaba respaldando al Presidente, así como que supuestamente el pueblo tampoco. También se dirigió hacia mí, exhortándome a no seguir apoyándolo. Las palabras exactas en la entrevista fueron las siguientes:

Por favor, Camarada, devuélvete a tu Unidad. No tiene sentido que sometas a Venezuela a esta tensión que tengamos el riesgo de un baño de sangre. Eso no es lo que queremos. Esta tiene que ser una transición pacífica y lo vamos a lograr. Por favor, Jorge. Tienes apoyo de todas las Fuerzas Armadas.

Incluso, en ese ambiente de confusión y revuelo que se vivía en los distintos componentes de la Fuerza Armada Nacional, el general Eugenio Gutiérrez, comandante del Regional N° 5 de la Guardia Nacional, que se encontraba en otra área de Miraflores, también me hace un llamado a deponer mi actitud en los siguientes términos:

Ya todo el país está bajo el control de la Fuerza Armada Nacional. No hay ningún tipo de resistencia. El Gobierno ha abandonado sus funciones.

Claro, uno entiende que en esa situación nadie sabía quién era el leal o el traidor. Reinaba el ambiente de incertidumbre política y social que caracteriza cualquier golpe de Estado.

 

 

                               Llamada del gobierno de los Estados Unidos para coordinar la transición

 

La injerencia de los Estados Unidos fue un hecho público y notorio a lo largo del proceso de conspiración y ataque insurreccional contra el gobierno de Chávez desde finales de 2001 hasta el 11 de abril 2002. Luego que se pronuncia el general de División Vásquez Velazco, pasadas las 10:00 pm, inmediatamente, el Chávez designa al general López Hidalgo para que lo reemplace, pero con el golpe en marcha le fue difícil tomar la posesión del cargo y ejecutar alguna orden que revirtiera lo que estaba pasando.

Cuentan, que en todo momento, desde la Comandancia General del Ejército se recibían y se hadan llamadas de coordinación directa con voceros del gobierno de los Estados Unidos.

Una vez concluidas las declaraciones de los militares alzados, y estando reunidos planificando sus próximas estrategias para lograr que Chávez se rindiera lo más pronto posible, de pronto, reciben una llamada de Otto Reich, secretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado, para chequear cómo se estaban dando los acontecimientos y manifestar que su gobierno pedía la inclusión de un civil como Presidente de la Junta de Gobierno de transición. En este caso, recomendaban a Pedro Carmona Estanga, presidente de Fedecámaras, que había tenido una participación activa esa noche del 11 de abril por todos los medios de comunicación justificando los actos violentos, pero acusando al Gobierno directamente de las muertes que hubo a lo largo del día. De hecho, cuando los generales presentes reciben esa llamada, Carmona estaba en una entrevista de un canal de televisión.

Posteriormente, el general Pedro Pereira Olivares confesaría que los seis generales presentes, entre ellos él, habían acordado designar, a dedo, a Pedro Carmona Estanga como el nuevo Presidente de la República bajo el argumento de que existía un supuesto vacío de poder.

¿Todos los oficiales que aparecieron en los videos del 11 de abril estaban detrás del golpe de Estado?

Para mí, estaban en pleno conocimiento de todo lo que estaba ocurriendo. Porque nadie va prestarse a apoyar a un grupo de disidentes y mucho menos ponerse detrás de unas cámaras de televisión para grabar un video sin saber su finalidad. De hecho, ellos después comentaron que su intención era derrocar al Presidente antes de las elecciones de Brasil. ¡Todo lo tenían bien planificado! “

– ¿Pero todo el Alto Mando Militar estaba comprometido con el golpe de Estado?

– No. Ahí no estaba el general Lucas Rincón, por supuesto que él estaba de nuestro lado. De coroneles para abajo, estaban a favor de la Revolución.

– ¿Finalmente, cuántos muertos hubo durante los sucesos el 11 de abril de 2002?

– Según las investigaciones se cometieron 19 homicidios y cerca de un centenar de heridos ese solo día. Sin contar los que ocurrieron los días siguientes. En la memoria y como sembrados quedarán para siempre estos venezolanos caídos ese fatídico día: Juan David Querales (25 años), Víctor Emilio Reinoso (28 años), Alexis Bordones (53 años), Orlando Rojas (49 años), Jorge Tortoza (48 años), Ángel Luis Figueroa (29 años), Jesús Orlando Arellano (34 años), José Antonio Gamallo (45 años), Jesús Mohamed Espinoza Capote (18 años), Erasmo Enrique Sánchez (60 años), Pedro Linares (42 años), César Matías Ochoa (38 años), Nelson Eliécer Zambrano (24 años), Rudy Urbano Duque (38 años), Josefina Rengifo (29 años), Luis Alfonso Monsalve (55 años), Luis Alberto Caro (57 años), José Alexis González Revette (47 años) y Jhonnie Obdulio Palencia (29 años).

Comments are closed.