ANEXOS

“Allá está el gobernador, mi gran amigo y hermano. Jorge García Carneiro. Ése sí es un gobernador del pueblo, ése sí anda con el pueblo, pateando barro, subiendo cerro día y noche, junto al pueblo siempre; un grupo de familias, de personas beneficiadas con sus apartamentos, que se les está entregando.” Hugo Chávez (2010: Dic. 19)

“Es para la historia este general montado en un tanque de guerra, con un megáfono, diciendo: ¡Viva la revolución! Y junto con él la mayoría de los oficiales de las Fuerzas Armadas. García Carneiro fue un puntal en la resistencia, aquel día inolvidable, doloroso del 11 de abril, 12 de abril, 13 de abril de 2002.”Hugo Chávez, en los Cuentos del Arañero, p.l41.

“Este compañero que está aquí, Jorge Luis García Carneiro, es un monumento a la lealtad del comandante Chávez y al amor de un compañero, a un camarada, este compañero que está aquí es un ejemplo de compañerismo, de la solidaridad […] está resteado con Chávez en las buenas y en las malas, este compañero merece nuestro reconocimiento, necesitamos muchos García Carneiro, necesitarnos muchos gobernadores corno García Carneiro que quieran al pueblo, que se sacrifiquen, que atienden al necesitado, y que reconozcan el liderazgo del comandante Chávez. Este compañero, es una referencia para nosotros, para todos los que estarnos en este proceso revolucionario. “Diosdado Cabello (2002, diciembre 22). La Guaira, estado Vargas

Cuentos de Chávez sobre los hechos del 11, 12 y 13 de abril de 2002

Aló Presidente, programa N° 355. Palacio de Miraflores, Caracas, domingo 11 de abril de 2010. págs. 50-53.

Presidente Chávez: Están rápidos, enérgicos. Bueno, así somos los cadetes, debemos ser siempre, sentirse. Así decía uno: ¡Sentirse! … sentarse, cadetes, cadetes de azul y vinotinto, de blanco y oro y verde. Cadetes de la patria. Bicentenario, cadetes del Bicentenario: sigan el ejemplo, seguid el ejemplo. Quédense sentados, jóvenes cadetes. Allá está el general en jefe José García Carneiro, ahora gobernador del estado Vargas. A ese general llegaron incluso a apuntarlo con fusiles, entre varios. Recuerdo al general Wilfredo Silva, igual, que se plantaron; el general López Hidalgo. Eran minoría, dentro de Fuerte Tiuna ellos andaban por allá viéndose a escondidas. Desde los días previos, ¿tú te acuerdas que me llamaban?: “Mire, esto está raro, Presidente, aquí se están reuniendo en tal parte…”. y recuerdo que me llamaste cuando estaba aquel que fue comandante del Ejército, el traidor aquel reunido, y llegó un general que era agregado militar en Washington. Y llegó además con armamento de guerra, que no era armamento de la Fuerza Armada, no; metieron armamento de guerra a Fuerte Tiuna. Y me llama el otro general y me llaman los comandantes, algunos comandantes. Padrino López estaba comandando el Batallón Bolívar. ¿Ustedes se acuerdan aquella reunión que hicimos en La Roca, allá arriba? Porque los generales – ¿te acuerdas, José Vicente?- no querían salir. Los generales golpistas salían ya -el pronunciamiento-. Entonces llamo un día a algunos generales… a ustedes no… A algunos que no eran golpistas, que no estaban en el golpe, pero los tenían amenazados, acosados, y ellos no se atrevían. Cuando yo me doy cuenta de que no se atrevían, entonces les dije: ”Bueno, está bien, está bien, ustedes consideran que no deberían inmiscuirse en la confrontación y tal, Y caer…”. Tenían toda una elaboración, que “no hay que caer en provocaciones, que no sé qué más”. Entonces convoqué una reunión con todos los comandantes de los batallones, y les dije: “Bueno, ¿ustedes están dispuestos aquí?, que necesito que salgan a hablarle al pueblo, ¿quiénes están dispuestos? ¡Toditos, toditos! E hicimos hasta un ensayo, ¿te acuerdas, Padrino? Que creo que estaba Clever también, ¿no?, no. ¿Quién estaba en el Batallón de Tanques?.. Estaba en el Zulia. Tú eras comandante del Batallón Bolívar. Bueno, ellos salieron a hablar. Incluso algunos decían: “Yo voy a salir, pero mi comandante, yo quiero salir con mis soldados…”, mis 500 soldados o 100 soldados, y detrás los tanques, a hablarle al pueblo. Al final no se hizo eso: se hizo una fórmula intermedia, pero ya no había quien parara aquello.

No había quien parara eso, la resolución estaba muy firme. Ahí estaban los submarinos yanquis en aguas venezolanas, ahí estaban los Black Hawk listos para volar de Puerto Rico para acá, ahí estaban los F-16 yanquis en Aruba y Curazao, listos, los aviones de inteligencia sobrevolando el país, interfiriendo comunicaciones, grabando comunicaciones, vino una flota. Yo recuerdo los pilotos de un avión administrativo nuestro, que venía por esos días creo que de Costa Rica, ¿tú te acuerdas? Vinieron aquí y dijeron: “Hay algo muy raro, porque nosotros veníamos volando por donde siempre volamos en la misma dirección de San José para acá, y de repente nos llaman de las torres de control de Costa Rica: que tenemos que desviamos. Pero no había tormenta ni había nada”. Entonces los pilotos intuyeron que los habían desviado para que no vieran lo que venía navegando para acá. Era una flota, pues, que llegó ahí, solo que vieron acá y se espantaron. Pero aquí aterrizaron los Black Hawk yanquis… tuvieron la osadía de violar la soberanía de Venezuela, llamados por los golpistas. Igual que Gómez 100 años atrás, desde aquí lo hizo Juan Vicente Gómez, igual de traidor. Aprovechando la ausencia del presidente y general Castro, llamó a los yanquis y llegó la flota, y Gómez le rindió honores, en esa calle que va por allá, a un teniente coronel yanqui que desembarcó con los marines, le dio tratamiento de jefe de Estado. Hasta un carro le regaló Juan Vicente Gómez a un teniente coronel yanqui, pues. Esta burguesía, igualito: llamó a los yanquis y les abrieron el espacio venezolano. Ahí aterrizaron los helicópteros, y aviones sobrevolando, y buques en aguas de Paraguaná. Un portaaviones llegó hasta ahí y varios helicópteros salieron a dar vueltas sobre Paraguaná, haciendo inteligencia y preparándose para cualquier evento mayor. Sólo que no tuvieron de dónde engancharse, no tuvieron de dónde engancharse porque resulta que los generales golpistas que decían que comandaban el Ejército, que controlaban… Hay que recordar todo lo que ellos decían: “Controlamos el 90 por ciento de las Fuerzas Armadas… Chávez tiene es a un grupito allá en Miraflores, que le queda… Los llamamos a que se rindan y eviten enfrentamientos y…”. Ellos decían que controlaban la Fuerza Aérea, que controlaban la Marina. ¡No pudieron hacer que despegara un avión!, Oropeza ¿te acuerdas?, querían bombardear Miraflores y mandaron… pero no despegaron los aviones. Varios pilotos se montaron, y salieron al frente de ellos, con ametralladoras, otros pilotos, otros oficiales, sargentos: “Aquí no despega nadie”, y no despegó nadie. La Marina salió, pero fue a rodear La Orchila para evitar que me sacaran de allá. Salieron unas fragatas que Aniachi mandó, una fragata fue que ustedes mandaron, unos patrulleros a máxima velocidad rumbo a La Orchila. Cada uno de estos oficiales ocupó su puesto en la batalla. A ellos, igual que al pueblo, mi reconocimiento especial. A Morao Gardona (…) Almidien, a todos, Canelones, a los capitanes, los tenientes, los sargentos. Miren esta foto… no, esta no es la foto; esta sí es, esta es la foto de mi tropa, miren allá arriba. Vean ustedes el rostro de estos soldados. Miren aquí abajo, vean ustedes el rostro, eso fue el 12 y el 13 de abril, vean ustedes el rostro de esta tropa: es el pueblo en armas. Por eso el 13 de abril no sólo es día de la Milicia Nacional Bolivariana, no: día de la Milicia Nacional Bolivariana y del pueblo en armas y de la Revolución de Abril (…) El día 13. Ese es el día de la gran conmemoración, el día de hoy es para recordar, reflexionar, orar, incluso, como lo hicimos esta mañana.

Chávez Frias, Hugo (2003, enero 16).

¿Quiénes planificaron aquel sangriento golpe de Estado?

El pueblo, que es sabio, y huele a distancia la verdad a pesar de toda aquella campaña y toda aquella gran mentira, el pueblo comenzó a irse a las calles sobre todo los más pobres, por millones, con una sola arma: la Constitución Bolivariana y con su moral, con su dignidad, los desdentados, los descamisados, los que viviendo en tierra rica fueron condenados a la miseria y los que han sentido en estos últimos cuatro años que ¡por fin! después de mucho tiempo llegó un Gobierno que no es perfecto, que comete muchos errores, pero que tiene un compromiso indeclinable en el camino de devolverles la vida, la salud, la educación, la vivienda, la dignidad y saben ustedes, excelencias, señor Secretario General lo que ocurrió entonces cuando el pueblo comenzó a rodear el palacio de gobierno donde un tirano se “autojuramentó” -el Presidente de la cámara de empresarios- se autojuramentó Presidente: «Yo el supremo me juramento a mí mismo y elimino el Congreso Nacional y elimino el Tribunal Supremo de Justicia y concentro todos lo, poderes apoyado por los militares golpistas y por las élites».

Cuando él pueblo comenzó a rodear aquel palacio y a rodear las bases y cuarteles militares y a tomar las calles de Caracas, las carreteras y las calles de las principales ciudades del país, cuando los campesinos comenzaron a salir a las carreteras, cuando los indígenas comenzaron a salir de la selva, cuando los estudiantes comenzaron a tomar las calles, cuando los trabajadores comenzaron a tomar las fábricas y el gobierno tirano comenzó a pulverizarse, los “Cuatro Jinetes del Apocalipsis”, ¿saben ustedes lo que hicieron? Se fueron a los estudios a pasar películas y a pasar una comiquita que llaman Tom y Jerry, mientras en la calle estaban masacrando al pueblo, hubo decenas de muertos en las calles, eso no fue noticia para ellos, dejaron de transmitir cualquier cosa para luego con la cara muy lavada salir a decir que no habían transmitido eso porque había inseguridad en las calles. Algún buen periodista podría decirles: «Bueno, ¿y quién ha transmitido a lo largo de la historia los conflictos bélicos del mundo y los grandes acontecimientos que han sacudido al mundo?».

Hugo Chávez en Cuentos del Arañero

Sobre el general García Carneiro

Quiero rendir tributo a esos soldados, que encarna Jorge García Carneiro, compañero de mi promoción, quien entrega el Ministerio de la Defensa después de treinta años de servicio militar, y en los próximos días será juramentado ministro de Desarrollo Social y Participación Comunitaria. A García Carneiro, José Vicente en un Consejo de Ministros lo despidió, le hicieron una despedida, y le dije yo: “No, hay que cantarle. ¡Volvió, volvió, volvió¡”. Lo designé comandante de la Brigada de Mérida, fue el primer cargo que le di, era general de Brigada en el 99. Allá inventó el Plan Avispa: Autoconstrucción de Viviendas Sobre Parcelas Aisladas. Después lo mandé para San Cristóbal, comandante de la División, el Plan Bolívar 2000. Se la pasaba metido en los hospitales, me llamaba: “Mire que aquí falta esto”. Bueno, inspeccionando hospitales, ambulatorios, haciendo campañas de vacunación, campaña de salud, etcétera.

Después estuvo en la Casa Militar y un día me llegó con un proyecto para reacondicionar todo lo que es el Centro Simón Bolívar. Ahí está el proyecto avanzando, la Plaza O’Leary que estaba vuelta un desastre. Se la pasaba mandando a recoger la basura de las esquinas de Miraflores, esas acumulaciones de basura. Luego, a Miraflores lo convirtió, él más que yo, en un centro de atención social. Eso estaba lleno de gente, los pobres y él mismo atendiéndolos, lo recuerdo clarito. Después lo mandé a comandar la Tercera División de Infantería, y ahí llegó el golpe. Es para la historia este general montado en un tanque de guerra, con un megáfono, diciendo: ¡Viva la Revolución! Y junto con él, la mayoría de los oficiales de la Fuerza Armada. García Carneiro fue un puntal en la resistencia, aquel día inolvidable, doloroso del 11 de abril, 12 de abril, 13 de abril de 2002.Si él les contara lo que le pasó ese día, con unos golpistas, pistola en mano. Después se escapó de un cuarto donde lo metieron preso. Se fue para la Disip. Cuando llegó allá, la Disip estaba tomada por los golpistas y entonces muy hábilmente les dijo: “Vengo a buscar preso aquí a Carlos Aguilera. Me lo llevo preso”, y todo para evitar que lo detuvieran allá, o lo mataran. Y se lo llevó. Y luego, ministro de la Defensa, y todas las tareas que ha cumplido. Ustedes ven el proyecto Tiuna, primera vez que en Venezuela se hace un vehículo para nuestras tropas, para la defensa del país.

Y ha sido, yo lo llamaría, un campeón de la unidad cívico-militar, el general Carda Carneiro, y de los proyectos sociales. Por eso se metió a fondo en el Hospital Militar. Hace como dos semanas el papá estaba enfermo y fue a visitarlo al Hospital Militar. Me llamó, pero con una indignación que tuve que decir: “¡Cálmate un poquito!”. Tenía razón para indignarse. A pesar de que él sacó no sé cuántos médicos escuálidos que había en el Hospital Militar, que no querían atender a los pobres, que les cerraban la puerta en las narices a los médicos cubanos, que no atendían a Barrio Adentro, todavía quedaba un grupito y él los consiguió. Esa madrugada había unos médicos cubanos con unos enfermos, y los escuálidos se negaban a atenderlos. Bueno mandó a ese grupito para su casa y los sacó del Hospital Militar. Esta frase es de Carda Carneiro, en alguna entrevista después del 11 de abril: “Un general con un pueblo detrás es invencible”.

 

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